Repetir los viejos errores

abril 26 /2011

"Algunos sindicatos radicales no deben pasar de la reivindicación a sus demandas a agresiones y a una abierta conspiración contra la democracia y la estabilidad nacional", dijo el presidente Evo Morales, al tiempo de anunciar el aumento salarial del 10 por ciento decretado el pasado 2 de marzo en un punto más con la posibilidad de lograr finalmente un 12 por ciento este año.

Bolivia, reivindicaciones sindicales con violencia

Diversos sectores buscan prepararle el terreno a la derecha fascista y cavernaria, como lo hicieron hace 21 años contra el gobierno de Hernán Siles Zuazo.

  • Por Jaime Padilla

Los profesores y los mineros de empresas privadas bloquearon con sus marchas varias calles y avenidas del centro de La Paz, haciendo explotar ruidosos fulminantes de dinamita y petardos. "Las movilizaciones continúan a nivel nacional, se han extendido hacia las principales carreteras que unen a las diferentes ciudades del país", reportan diversos medios de prensa internacional. “no había necesidad de tanto conflicto pero se pasó de una reivindicación a una acción política”, dijo a su vez el Ministro de Comunicaciones Iván Canelas.

Bolivia en estos días volvió a experimentar, la perturbación socio–política, que no es otra que la repetición de otras anteriores registradas, en periodos gubernamentales de turno, para exigir la atención a las más diversas demandas, desde el disgusto por el nombramiento de algún ministro de Estado a otras principalmente salariales, la consigna de hoy. En términos de Derechos Humanos no se puede apartar el diálogo y elegir el escenario de la violencia para lograr atención a sus reivindicaciones.

Son muchos los críticos que levantan el dedo para acusar al gobierno de Evo Morales por la conmoción social que vive el país. Los hay también aquellos parlamentarios de la derecha que exigen como nunca antes la desarticulación del histórico y controvertido Decreto Supremo 21060, de carácter neoliberal promulgado por el ex Presidente Víctor Paz Estenssoro (1985), que dio paso a la relocalización de miles de trabajadores en el país.

Los manifestantes hoy –igual que antes– para forzar al Presidente Hernán Siles Zuazo (1982–1985), de la Unidad Democrática y Popular (UDP), alianza conformada por su partido el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNR– I), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB), hacían detonar cachorros de dinamita, bloquearon carreteras, los empresarios y la Iglesia Católica coreaban el mismo estribillo "recobrar la institucionalidad y la estabilidad".

Los policiales –en aquel tiempo– usaron granadas de gas lacrimógeno para dispersar como también lo hacen ahora contra los movilizados. La provocación y la violencia, desgraciadamente, han estado encubiertas en diversos sucesos de la historia política de Bolivia. Cuando estos acontecimientos, se desarrollan ahora con mucho ruido, todo parece indicar que está en marcha otra vez una campaña política destabilizadora para fomentar la rebelión.

Mientras el Presidente Evo Morales recorre el interior del país entregando obras y recursos para acelerar el desarrollo regional, las movilizaciones convocadas por la COB, al cierre de nuestra edición, se quejan de la carestía de los alimentos, de la corrupción y de la represión policial. Algunos sindicales como la dirigente vitalicia Vilma Plata, desde hace 21 años, viene repitiendo su discurso de resentimiento y disconformidad con todos los gobernantes que sucedieron en el país. Así pues junto a la Iglesia, prensa reaccionaria y empresarios privados buscan prepararle el terreno a la derecha fascista y cavernaria, como lo hicieron hace 21 años contra el gobierno de Hernán Siles Zuazo.

Para justificar este clima de descontento social la prensa dedica grandes espacios a los enemigos políticos de Evo Morales. Recuperan del olvido al ex dirigente campesino, Felipe Quispe, más conocido como "el Mallku" que pide al campesinado sumarse a la lucha de la Central Obrera Boliviana (COB), a los maestros del área rural y urbano, salubristas y mineros del sector privado porque "todos los que están marchando en las calles quieren vivir bien al igual que los altos capos del Gobierno". Además exigió a los Ministros y Diputados del MAS se rebajen el sueldo y ganen igual que un fabril, minero o campesino.

El Diario en días pasados escribió: "La Paz vivió otro día de enfrentamiento, con el saldo de seis policías heridos. Los maestros empezaron a bloquear rutas de Santa Cruz y el Gobierno decretó descuentos por los días no trabajados".

Otro medio destaca: "Desde hace una semana los policías se enfrentan a los manifestantes de la COB en La Paz. El país vive jornadas de violencia y no se reabre el diálogo". No. No mencionan la intransigencia de la dirigencia de la COB. Diversos medios de prensa publican noticias que no son propias de la realidad y atizan de esa manera este enfrentamiento.

La Iglesia Católica que en el pasado, en tiempos de conflicto, ha desempeñado un papel de mediador político en la elección de gobernantes, y reprobar a otros, intenta en estos días recuperar su terreno, aprovechando los conflictos y cuanto espacio encuentra para cuestionar al gobierno de Evo Morales. Habla ya de la imposición de la corriente aymara en actos institucionales. "Constatamos la existencia de una tendencia evidente, de parte de una determinada corriente del poder político, a imponer alguna de las culturas indígenas con sus expresiones correspondientes sobre las restantes culturas autóctonas de Bolivia", argumenta.

Desde que Evo Morales asumiera el gobierno, las fuerzas derechistas no han descansado, protegidos por los Estados Unidos, en su afán de crear un clima de inestabilidad y responsabilizar al gobierno. La trama mediática especula y en esa misma corriente desafían al sostener que la administración de Morales no se distancia mucho de Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Banzer Suárez y otros gobernantes. Semejante comparación me parece un disparate, o algo peor.

El pasado 26 de diciembre del 2010 –recordemos– se decretaba que el precio de la gasolina y el diesel iban a subir en un 70 y un 80% respectivamente, si bien se justifica la reacción popular, la derecha y sus aliados comenzaron a hacer todo lo necesario para atrasar y dificultar su cumplimiento. Entonces la COB también comandó la movilización social para la abrogación de la medida. El precio de la gasolina regresó a su nivel inicial y el costo de vida se incrementó y es la justificación de las protestas de hoy, que sí clima político no se apacigua y normaliza la situación y el orden público, estamos poniendo en peligro nuestra democracia.

La opinión pública nacional, recibe constantemente señales negativas o al menos contradictorias frente a los esfuerzos que hace el gobierno de Evo Morales por lograr un entendimiento con los sectores en pugna. Para el analista económico Julio Alvarado, el gobierno de Evo Morales en los últimos cinco años no cumplió la agenda de octubre de 2003. La nacionalización e industrialización de los hidrocarburos fue uno de los tres puntos de la agenda de octubre de 2003, cuando el gobierno de Sánchez de Lozada fue derrocado por un movimiento popular. Estas referencias son apenas una pequeña muestra de toda una maraña gigantesca que los enemigos del pueblo boliviano han montado en el país para desgastar un gobierno.

¿Acaso colocar otro del agrado de los intereses imperialistas y quebrar el proceso de cambio? Seamos razonables la política no es un paraíso.

Evo Morales en corto tiempo ha reformado el Estado boliviano e instruyó la reducción de los sueldos del presidente, ministros y parlamentarios, la nacionalización de los hidrocarburos, una nueva Constitución Política del Estado, la alfabetización, la transparencia y la lucha contra la corrupción y la eliminación de los gastos reservados.

Si tan solo pudiéramos pensar en aplacar todos los antojos y aspiraciones de la derecha y el pueblo, con una varita mágica, seguro que estaríamos actuando con señales de descontento por tantos beneficios como reflexiona Tolstoi en su cuento el Origen del Mal. El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada.

  • Jaime Padilla, periodista boliviano
    Correo: padilla.jaime@hotmail.com
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    Correo: barometrointernacional@gmail.com.