Rigurosamente vigilados...

julio 22 /2013

Las sociedades occidentales se vieron sorprendidas por la profundidad y alcance de la investigación a que son sometidas las mismas, por parte del sistema de inteligencia de sus estados, y de sus propios “aliados”, con el argumento de que esto se realiza por la seguridad de las mismas y para ello deben “sacrificar” su intimidades y prescindir de viejos derechos conseguidos a base de mucha lucha y sacrificios.

El fin de la Guerra Fría, no significo el desmantelamiento de este gigantesco aparato de espionaje sino que lo incremento y también avanzo mucho más allá de lo relativo al área de su “seguridad nacional” sino que empezó a trabajar en espionaje industrial...

Desde la antigüedad se sabe que siempre un pueblo, un reino, Ciudad-estado o Imperio practico el espionaje tanto para conocer fortalezas como las debilidades de su contrincante, fomento alianzas y contra alianzas para conseguir sus objetivos políticos de crecer o mantenerse en la cúspide del poder.

Pero el siglo XX expandió a límites antes inimaginables el espionaje con dos elementos que incrementaron esta lucha subterránea por conocer al adversario o enemigo. Uno fue la lucha ideológica: Marxismo vs. Liberalismos vs. Fascismo y viceversa. El otro elemento fueron los inventos y capacidades tecnológicas de las potencias para espiarse, el sumun de ello fueron los años de la guerra fría, que vieron surgir estados dentro de sus propios estados, como La CIA en EEUU y la exKGB en la ex URSS; ambas se enfrascaron en una lucha sin cuartel para conseguir información, nuevos aliados o impedir que el “enemigo” creara alianzas que pusiera en peligro a su “sistema “político económico, para ello contaron con abundantes fondos y tecnologías de punta y cuando no lograban esos fondos legalmente, recurrieron a transacciones “non santas” (caso Irán Gates) o la utilización de marginales de la ley para sus trabajos sucios como ser acuerdos con las mafias que le permitiera disponer de mano de obra “calificada” para cometer magnicidios y crímenes hasta la fecha muchos de ellos impunes.

Las potencias europeas a pesar de su retroceso en términos de poder global no le fueron en saga: con el MI6, Ingles; La DGSE Francés; La terrible Stasi en la ex Alemania Oriental o el Bundesnachrichtendienst de la actual Alemania unificada, todos estos organismo, no solo defienden el espionaje a sus ciudadanos sino que tienen una gran actividad y participación en los conflictos bélicos en que esta o estuvo involucrada la OTAN. El fin de la Guerra Fría, no significo el desmantelamiento de este gigantesco aparato de espionaje sino que lo incremento y también avanzo mucho más allá de lo relativo al área de su “seguridad nacional” sino que empezó a trabajar en espionaje industrial, en las luchas por la conquistas de nuevos mercados u obtención de recursos estratégicos para mantener la supremacía de sus empresas multinacionales. Todo esto: que cuando lo decíamos algunos especialistas en Geopolítica era tildado de Teorías de Complot producto de mentes afiebradas, ha venido a ser confirmado por los últimos elementos aportados con una inmensa base de datos por el australiano Julian Assange, desde su sitio web: WikiLeaks, por el ahora ex soldado norteamericano Bradley Manning a punto de ser juzgado en USA por Traición y más recientemente por el ahora exiliado temporariamente en la Federación Rusa, Edward Snowden, conocido como el ‘topo de la CIA’.

Todo lo antes mencionado sobre el accionar de los distintos organismos de inteligencia lo sistematizamos en un trabajo que realizamos un grupo de especialistas en temas de Seguridad y Geopolítica dirigidos por el Dr. Miguel Barrios y que está reflejado, en el primer Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica Editado 2009 por Editorial Biblos, Buenos Aires. Y que gracias las nuevas revelaciones de hackers del corazón del sistema, confirma lo que escribimos sobre que estamos siendo rigurosamente vigilados por una especie de “gran hermano”, para que sigamos los iberoamericanos y suramericanos en particular, en nuestro estado de balcanización permanente y manejados por los sistemas hoy llamado de redes sociales (tema que analicé en el 2011 con el título: Facebook y el control de la población) para evitar que se consolide la idea de integración, hacia un bloque continental autónomo y con peso propio en el nuevo orden mundial en creación.