Romero no puede justificar el costo de su “Mansión Castellanos”

mayo 27 /2014

La mansión Romero Marcuzzi representa una inversión de cinco millones de dólares, cifra que el ex Gobernador de Salta, lejos de otras edificaciones de esta naturaleza, no puede justificar. Posee más de 60 dependencia con 13 baños. Por este millonario bien patrimonial está al borde de la apertura de una nueva causa penal, esta vez por el delito de enriquecimiento ilícito.

La propiedad, valuada en más de cinco millones de dólares, es digna de ser portada de revistas internacionales de glamour. Debido a su dudosa procedencia, los Romero la mantienen oculta e incluso mandaron levantar una extensa lomada y paredes a su alrededor.

En sendos informes realizados por Nuevo Diario de Salta, revela que en los papeles, y por lo expuesto en su propia declaración jurada Juan Carlos Romero, hizo una inversión de más de 5 millones de dólares que se cree es lo mínimo que costó la “Mansión Castellanos”, el actual domicilio del ahora senador nacional en la villa veraniega de San Lorenzo.

Mientras la justicia local trabaja para resolver las últimas “chicanas” legales que su defensa interpuso hace dos semanas, el ex gobernador Juan Carlos Romero, permanece recluido en la mansión que posee en la zona de Castellanos, edificación que también se encuentra bajo la lupa de la justicia debido a que su dueño no puede justificar semejante edificación.

El 7 de mayo pasado, Romero debía presentarse a prestar declaración indagatoria por el delito de “peculado” en la causa penal de La Ciénaga, sin embargo, el ex gobernador eludió la cita con una serie de planteos legales presentados por el abogado Oscar Guillén, su nuevo defensor.

En su mansión de más de seis hectáreas, Romero y su esposa, Carmen Lucía Marcuzzi, circulan por las más de 60 dependencias que edificaron, según se sospecha, con dinero que extrajeron de las arcas del estado provincial.

Valuada en cinco millones de dólares

La propiedad, valuada en más de cinco millones de dólares, es digna de ser portada de revistas internacionales de glamour, sin embargo y debido a su dudosa procedencia, los Romero la mantienen oculta e incluso mandaron levantar una extensa lomada y paredes a su alrededor para evitar el asedio de los curiosos.

Mansión Castellanos

Pese a ello se pudo conocer el interior de la mansión. Cuenta de dos plantas y en total posee 62 dependencias edificadas, entre salas y habitaciones. En su mayoría, la edificación tiene un acabado de granito en los pisos, cerámicos refinado, paredes de material macizo, alfombra y en algunos caso, vidrios.

En la planta baja, los Romero Marcuzzi, edificaron una sala a la que dieron por llamar “Salón Güemes” en alusión al “Comedor Güemes” que posee el centenario Club 20 de Febrero.

Al margen de este salón con aire de oligarquía, los Romero Marcuzzi construyeron otras numerosas dependencias, entre ellas se pueden apreciar, un guardarropa, otro comedor, la cocina, una despensa, un cuarto nada más que para la vajilla, otra sala equipada solamente con equipos de televisión de última tecnología.

También posee tres cuartos que funcionan como vestidores, tanto arriba como abajo; otras dos habitaciones destinadas como lavaderos; dos amplios escritorios, uno en cada planta y entre otras exquisiteces, Romero edificó un “Cuarto de Hobby”, donde guardaría sus réplicas de aeronaves y algunos dorados disecados, como el que pescó junto a su ex secretario de seguridad y ex juez de Corte, Gustavo Ferraris, con quien solía salir de pesca a bordo del helicóptero del Servicio de Emergencia 911, propiedad de la provincia.

Piscina climatizada

En la planta baja también se destacan otras excentricidades, como un gimnasio equipado con todas las máquinas que hay en el mercado, una piscina climatizada que posee su propia sala dotada con costosos equipos de filtración de aire. Otra de las dependencias que se destaca, y en la cual doña Carmen Lucia Marcuzzi se enorgullece, se puede apreciar un “Jardín de Invierno”, el cual cuenta con una ornamentación acorde a dicha estación y se encuentra cercado con enormes paneles de vidrio.

En la planta alta, en tanto, los Romero Marcuzzi edificaron dos suites y tres dormitorios, mientras que el cuarto de huéspedes quedó en la planta baja. Cada uno de estos cuartos, evidencian lujos propios de las mansiones de Miami, con alfombras, cerámicos y terminaciones en granito.

Antes de cada cuarto o salón, los Romero Marcuzzi edificaron especie de salas de estar. En una de ellas, los empleados cuentan que los dueños tendrían una bóveda, la cual es cuidada con celo por el ex gobernador Romero.

Tiene 13 baños

Entre las dos plantas, la mansión posee trece baños.

En ambas plantas, también hay un sector claramente identificado asignado al personal de servicio, incluso con cuartos y baños dentro de la mansión. En la planta baja, en tanto, existe un depósito, una sala de máquinas y una amplia cochera.

La propiedad original tenía un total de 430 metros cuadrados edificados, a los que los Romero Marcuzzi sumaron otros 1670 más, sin contar las otras edificaciones que posee el predio, entre ellas un amplio galpón y otra casa más pequeña con relación a la edificación principal.

Una declaración jurada no
justifica la millonaria inversión

Hasta 2011, Romero aparecía como uno de los legisladores nacionales con bienes registrados a su nombre que hacían un total de un millón de pesos. En esa misma grilla, incluso aparecía una alumna fiel del romerismo, la ex senadora nacional, Sonia Margarita Escudero.

Los montos y documentos publicados por el diario La Nación, revelaron como los senadores nacionales más ricos al sanjuanino, Roberto Basualdo y al pampeano, Carlos Verna, quienes aparecían con bienes registrados por más de 50 millones de pesos cada uno.

El jujeño, Guillermo Jenefes y la tucumana, Beatriz Rojkes de Alperovich, en tanto, seguían en la lista con bienes registrados por cerca de 20 millones de pesos. Romero, en tanto, aparece junto a otros 26 de los 72 senadores con bienes y ganancias por un millón de pesos.

Frente a este ranking, elaborado sobre documentos oficiales, el gran interrogante planteado es saber cómo hizo Romero para enfrentar la construcción de su mansión, valuada en no menos de 5 millones de dólares, suma que al pasarla a pesos, según la cotización de esa moneda entre 2007 y 2009, asciende a unos 15 millones.

En concreto la única inversión hecha por Romero en la mansión es de 140 mil dólares, dinero que Jucaro S.A. pagó en julio de 1999 a los Patrón Costas por un predio de la finca “La Montaña”, terreno que luego se anexó a lo que es hoy la “Mansión Castellanos”, cuya extensión sería de más de 6 hectáreas.

Las sospechas, más allá de las evidencias que surgen de ver las fotos de esta inmensa y lujosa propiedad, comienzan a abonarse al revisar el entramado inmobiliario que rodea la adquisición de esas seis hectáreas, conformadas por los catastros 131.957 y 131.958.

El primero de estos, el 131.957, corresponde a la compra hecha por Jucaro S.A., mientras que el siguiente se trata de una compra hecha por la firma Lomas Balcón S.A., constituida, según el boletín oficial Nº 17465, del 22/9/06, por Gustavo Ricardo Cinosi y María Cecilia Pérez de la Fuente.

El primero es un empresario kirchnerista que estuvo muy ligado a Romero, quien, entre otros negocios, le cedió a Cinosi el manejo del Centro de Convenciones, cuya construcción costó unos 40 millones de pesos y estuvo a cargo de la empresa Rivas S.A., firma que también fue beneficiada por Romero con obras como el Estadio Martearena y la Ciudad Judicial, licitaciones que no se deben perder de vista en este entramado.

Ubicación de la mansión de Romero

La constructora Rivas no habría cobrado su trabajo realizado

Al margen de la adquisición del terreno, existen fuertes sospechas de que la construcción de la “Mansión Castellanos” no habría tenido costos para Romero, pues existen varios testimonios que indican que la empresa Rivas S.A., a cargo de la obra, no le habría cobrado un peso al ex gobernador.

Incluso se conoció que habrían testimonios de obreros que trabajaron para esta empresa, quienes aseguran que cuando se construía la Ciudad Judicial, varios camiones con materiales salían de este predio rumbo a la finca Castellanos, donde otro grupo de albañiles de la misma sociedad se afanaban por darle forma a la mansión pretendida por Romero. Esta sospecha no parece descabellada si tan sólo se tiene en cuenta de que el ex gobernador benefició a Rivas S.A. con la construcción de tres de las obras más importantes que Romero impulsó en la provincia, como ser el Centro de Convenciones, el Estadio Martearena y la Ciudad Judicial, obras que le dejaron una ganancia de más de cien millones de pesos a la constructora.

Por ello, la principal sospecha gira en torno a un “arreglo” previo que habría hecho Romero con esta entidad para la construcción sin cargo de su mansión, máxime si se tiene en cuenta las fechas en que se licitaron estas tres obras y el tiempo transcurrido entre la adquisición del terreno y la inauguración de la casa de Castellanos.

Dos socios: Cinosi y Pérez

Pérez de la Fuente, la socia de Cinosi en Lomas Balcón S.A., es la misma que intervino -en su carácter de escribana- en la compra que hizo Jucaro S.A. a los Patrón Costas de la parcela que luego se anexó al terreno de seis hectáreas sobre las que Romero construyó la “Mansión Castellanos”.

Como socios, Cinosi y Pérez de la Fuente, adquirieron el 7 de julio de 2006, en comisión para Lomas Balcón S.A. en esa fecha en formación, la parcela vecina a la adquirida por Jucaro S.A. a los Patrón Costas. Por ese terreno, pagaron 750 mil dólares. La operación fue visada por la escribana, Pamela Rosana Fleckenstein, quien luego fue designada adjunta del Registro Notarial Nº 187, cuya titular no es otra que la propia María Cecilia Pérez de la Fuente.

Cinosi, uno de ellos es un empresario al que Romero benefició directamente al entregarle la explotación del Centro de Convenciones. Pérez de la Fuent es una escribana de su entorno, quien, incluso aparece imputada penalmente en las causas contra Romero.