Snopek se apartó del juicio a Levín por violencia moral

Elena Corvalán
septiembre 22 /2015

La jueza María Snopek

La jueza Marta Liliana Snopek se excusó desde el lunes 21 de setiembre de continuar al frente del Tribunal que desde hace tres semanas juzga al empresario Marcos Levín y a tres policías retirados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

“Han pasado más de 30 años (…) Evidentemente ya sabemos que él no está pero sí nos queda la esperanza de encontrar sus restos de que en algún momento se haga justicia”.

Aunque la magistrada alegó razones de violencia moral con el querellante David Leiva, su apartamiento se produjo luego de que se difundieran denuncias de la abogada Rosana Rivas Vázquez que la vinculan con el letrado René Gómez, defensor del empresario.

En una jornada caliente, en la que se anticipaba que los querellantes y los fiscales iban a recusarla, la jueza se adelantó con un escrito ante el Tribunal Oral en lo Federal de Salta excusándose por “causal sobreviniente” y en el que acusó a Leiva de “hacerse eco” de “falacias carentes de todo asidero” y de hacer afirmaciones “injuriosas” hacia su persona, que la colocan “en una situación de imposibilidad de seguir actuando” en este proceso.

Refiriéndose siempre a Leiva y no a la abogada denunciante, ex esposa de Gómez, la magistrada negó las acusaciones y sostuvo que su relación con el defensor de Levín no le impide desempeñarse con imparcialidad. El Tribunal aceptó la excusación, dejando asentado su respeto por la “idoneidad profesional y cualidades personales que tiene la doctora Snopek para el ejercicio de la magistratura”.

Snopek no había abandonado la sala cuando ya Leiva objetaba la decisión afirmando que la excusación se hizo para evitar que se ventilaran las acusaciones en un incidente de recusación. Contó que los querellantes se reunieron con Rivas Vázquez, y comenzó a reseñar las afirmaciones de la denunciante: que el defensor y la jueza tenían una frecuencia de trato tal que aquél concurrió al casamiento de ésta, que se intercambiaban regalos, que el defensor le prestó o regaló a la jueza 2.000 dólares.

Gómez lo interrumpió en ese punto, pero el presidente del Tribunal, Federico Díaz, le indicó que debía permitir que Leiva hablase. Sin embargo, enseguida, luego de consultas con el juez Gabriel Casas, anunció un cuarto intermedio. La corta espera estuvo animada por una discusión entre Gómez y Leiva; el defensor llegó a las malas palabras y tuvo expresiones que terminaron por provocar que familiares de víctimas del terrorismo le exigieran “respecto por las víctimas”.

A su regreso el Tribunal anunció que no permitiría que Leiva siguiera hablando porque el Código Procesal no prevé que se recurra la decisión del Tribunal en cuanto a la excusación de uno de sus miembros. Y ahí nomás anunció que comenzaría a escuchar a los dos testigos convocados para la víspera que, para completar el cuadro, eran dos ex empleados de La Veloz del Norte propuestos por la defensa de Levín.

Junto a tres policías retirados el empresario está acusado de haber instigado la detención ilegal y torturas que en 1977 sufrió Víctor Manuel Cobos, por aquel tiempo también empleado de La Veloz y que fue detenido, junto a otros 21 trabajadores, tras una denuncia de Levín por una supuesta estafa en su empresa.

Contradicciones y desmemoria

Seis afirmaciones de Antonio Solivellas Servole explicaron que fuera convocado por la defensa de Marcos Levín: dijo que en la década del 70 hubo “un robo, un desfalco” en la empresa; que en La Veloz “no existía el delegado sindical” y que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) recién se formó después del golpe, en 1984; que los empleados “no tenían problemas de pagos”; que la empresa no tenía un automóvil Ford Falcon y que nunca vio al subcomisario Víctor Hugo Bocos.

Estas expresiones contradicen la acusación, dado que Víctor Cobos asegura que en 1977 era delegado gremial en La Veloz del Norte (que entonces pertenecía a Marcos Levín) e integraba la comisión directiva de la UTA (que comenzó a constituirse en 1972), que había medidas de fuerza por reivindicaciones laborales, que fue detenido acusado por una inexistente estafa, que Bocos estaba siempre en la empresa al punto de que varios testigos han dicho que creían que era empleado de Levín, y que andaba siempre en Ford Falcon celeste que era de la empresa.

Sin embargo, Solivellas Servole dijo que por comentarios supo que a los detenidos los llevaban a la Comisaría Cuarta y no pudo explicar cómo, si no lo conocía, solo recordaba el nombre de Bocos en ese contexto.

“No me pregunte por fechas”, es la frase que puede sintetizar el testimonio de Néstor Arturo Marrupe, quien de entrada aseguró que no tenían buen concepto de Cobos. Crítico con la UTA, contó que con otros compañeros organizaron una comisión gremial interna, que negociaba los salarios con la patronal, que la UTA aceptaba porque no había podido nombrar delegados propios. Sin embargo, la falta de memoria con las fechas provocó que no quedara claro a qué época se refería, al parecer esta parte de su relato era sobre la década del 80. También sostuvo que la UTA nunca fue intervenida por la dictadura, cuando es sabido que toda la comisión directiva fue detenida el día del golpe.

Y dijo que tiene un “muy buen concepto” de Levín, porque “siempre ayudaba” a los trabajadores, que se rifaban casas y automóviles entre los empleados, aunque no pudo recordar el nombre de ningún ganador de un inmueble.

Igual que Solivellas Servole, recordó la existencia de la Federación Salteña de Empresarios del Transporte (FESTAP) y dijo que Levín la presidió por un tiempo. En 1975 esta Federación pidió a los militares que reprimieran a los miembros de la UTA.

Fosa común en el Cementerio

“Han pasado más de 30 años (…) Evidentemente ya sabemos que él no está pero sí nos queda la esperanza de encontrar sus restos de que en algún momento se haga justicia”. La frase es de Gloria Copa, hermana de Sergio Wenceslao Copa, militante peronista desaparecido desde septiembre de 1976, cuando fue secuestrado por un grupo de tareas que se identificó como perteneciente a la Policía.

Gloria, su hermana Teresa y otros familiares de personas que han sido víctimas del terrorismo estatal y continúan desaparecidas estuvieron el lunes 21 de setiembre en el Cementerio de la Santa Cruz, esperando que comenzaran las tareas de peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que tratarán de identificar restos óseos encontrados en una fosa común ubicada en la parte de atrás del cementerio.

Todos hablaron de la esperanza de encontrar los restos de sus seres queridos. Y reclamaron mayor agilidad a la Justicia, que aún tiene por delante la realización de juicios sobre la mayor parte de las víctimas del terrorismo en la provincia. “Nos queda acompañar y estar en la lucha, siempre esperanzados en poder encontrar sus restos y que la justicia sea mucho más ágil, porque sabemos que existen dificultades, trabas”, sostuvo Gloria.

Sergio Copa tenía 20 o 22 años cuando fue secuestrado, en un cruento operativo que incluyó golpes al detenido y al compañero de su madre, el 2 de septiembre de 1976, cuando estaba junto a su madre Filomena León en el paraje El Ocultar, en jurisdicción de Rivadavia Banda Sur.

Días antes, en el barrio El Portezuelo de la ciudad de Salta, un grupo de hombres con uniformes verde oliva, “tremendas armas” y linternas potentes ingresó al domicilio de su padre, Justo Copa, y lo golpeó y amenazó con matarlo.

Ese procedimiento fue recordado ayer por Gloria y Teresa. “Hasta el día de hoy puedo recordar el momento en que llegaron estas personas, militares, a mi casa (y) lo que hicieron. Eso es algo que nos quedó a todos los hermanos en nuestra familia muy presente”, memoró Teresa. Precisamente porque estos hechos son imposibles de olvidar y “siempre está latente el dolor, el sufrimiento, el pensamiento por ellos, (…) encontrar los restos de mi hermano sería para nosotros también como recuperar algo de vida de mi hermano para nosotros la familia, y que se llegue a un juicio también, y llegar a conocer parte de lo que él vivió”, sostuvo Gloria.

Agradeció a los militantes de derechos humanos que están “permanentemente en la lucha” y pidió a “aquellas personas que tienen conocimiento de que han ocurrido hechos, que podrían ser testigos” que “se acerquen y brinden su testimonio porque estoy segura de que hay gente que sabe y que no quiere hablar, pero para nosotros sería una gran ayuda”.

Los peritos del EAAF comenzarán el lunes 21 de setiembre sus tareas en el Cementerio de la Santa Cruz de Salta.

- Informe Elena Corvalán
elenac75@yahoo.com