Actualidad Lunes 23 de marzo de 2015
Por Daniel Tort

Tocando fondo

La UCR y la crisis del sistema de partidos políticos
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Macri y Sanz

Quien escribe estas líneas ha nacido y se ha criado en un hogar de militantes radicales de toda la vida. Esa actividad que en otras épocas se llevaba adelante con otros valores y con otra ética, me permitió conocer personalmente al ex presidente Illia, y al posteriormente preferido de la época, “Chino” Balbín.

Una síntesis de algunos de los actos más recordados de este movimiento, para poder tomar dimensión de la actual crisis terminal a la que han arribado.

He podido vivir las decepciones de mi entorno cuando en 1973 Héctor J. Cámpor se alzaba con el triunfo electoral, y mi padre caminaba nervioso por la cocina de mi casa, repitiendo una y otra vez: “Es el hechizo de Perón”.

También viví el júbilo del triunfo de Alfonsín, el derrumbe que no permitió finalizar el mandato y el arribo de “La Rata” [1] para la ya conocida y olvidable década infame de la historia contemporánea y la efímera escena de Fernando de la Rúa y el helicóptero de la vergüenza.

Con altos y con bajos, con aciertos y con errores, la organización partidaria radical supo concitar el anhelo y la esperanza de millones de argentinos, y por eso ver esa estructura hoy en el estado en que se encuentra, con una inevitable desazón, aún para aquellos que no adherimos al esquema de ese partido.

El reciente acuerdo de cúpulas celebrado entre los capitostes de la UCR y el macrismo porteño para enfrentar las PASO del mes de Abril de 2015, trasluce sin lugar a dudas que en el marco general de la crisis que se comenta, este partido ha tocado fondo.

Nacido de la confluencia de grandes líderes del pensamiento nacional como Leandro Nicéforo Alem, Aristóbulo Del Valle Juan B. Justo, Lisandro de la Torre, Bernardo de Irigoyen y otros, tomó del testamento del primero y como frase síntesis de su ideario: ¡Que se rompa, pero que no se doble! Frase profunda si las hay, hoy olvidada.

Luego de la caída de Hipólito Irigoyen, la creación de F.O.R.J.A. le dio un gran impulso para recobrar las banderas iniciales, bajo el lema: “Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre”.

Y así de la mano de otros grandes como Juan B. Fleitas y Manuel Ortiz Pereyra, Arturo Jauretche, Homero Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Atilio García Mellid, Jorge del Río, Darío Alessandro y Raúl Scalabrini Ortiz, pujaron por la reinstalación del depuesto presidente, ofrendando bienes, familia, bienestar y vidas.

Valga la somera síntesis de algunos de los actos más recordados de este movimiento, para poder tomar dimensión de la actual crisis terminal a la que han arribado.

Con un personaje mimado por la embajada de EE UU, que mandó a Cristian Ritondo a una universidad en Arkansas para anunciar su candidatura a presidente; y que se ha gestado de la médula de la corrupción menemista se asocia hoy la directiva de la UCR, en una conjunción oportunista que haría temblar las cenizas de cualquiera de los gestores del “viejo y glorioso partido radical” como gustan repetir, hoy ciertamente a la luz de este contubernio, mucho más viejo que glorioso.

Un personaje enriquecido a costa del Estado Nacional, que a fines del año 2003 nos endosó el negociado de Correo Argentino S.A., sin abonar casi mil millones de pesos de canon impago y de tributos en mora, impulsor hoy de la devaluación brusca del peso, para regocijo de los asistentes a una cena bien pagada, que sueñan con aumentar sus dividendos con dólar alto, planchando los salarios de sus empleados.

De esta manera, y solo a cambio de algunos cargos expectantes para los firmantes, se celebró en una convención oscura y difusa, a espaldas de afiliados y simpatizantes de todo el país, este desaguisado tardío que marcará –a no dudarlo- el final de un ciclo.

La crisis del sistema de partidos políticos se refleja hoy más que nunca en la UCR, y estará en manos del resto de los dirigentes que no han claudicado, aprovechar la oportunidad de poder reconocer que habiendo tocado el fondo, la única opción será quedarse en él, o empezar a ascender.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
    tdaniel@arnet.com.ar

Notas

[1Presidente de Argentina 1989-1999

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