“Todas somos Juanas”

Fernanda Marcó
noviembre 20 /2007

Bº Solidaridad

Salta Libre se entrevista con “las juanas”, como se autodenominan, con orgullo, las mujeres que participan del Programa, es en la Casa de la Mujer, ubicada en la segunda etapa del Barrio Solidaridad de la capital de Salta, y que funciona como punto de encuentro, debate y reflexión sobre los diferentes ejes que plantea el Programa, organizados, a su vez, en torno a distintos talleres de capacitación.

La Casa de la Mujer despierta, moviliza y genera ideas

“El lema de la campaña del próximo 25 de noviembre, Día de la No Violencia contra la Mujer, es ‘Cuando maltratan a una, nos maltratan a todas.’”

El Programa de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres “Juana Azurduy” (dependiente del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales - Presidencia de la Nación) se desarrolla en distintas provincias del país, como Córdoba, Rosario y Tucumán, y en marzo de este año llegó a Salta.

"Las Juanas" en reunión

Así, unas quince mujeres se reúnen allí todos los martes y miércoles para participar y debatir en esos talleres: mujeres libres de violencia, salud sexual y reproductiva, relaciones y género, las mujeres en la historia. Con respecto a este último eje, Jennifer, estudiante de Trabajo Social y coordinadora del Programa, explica que “cuando estudiás la historia a nivel académico, generalmente, las figuras que sobresalen son los hombres: San Martín, Rosas, cada uno con sus aciertos y desaciertos, y las mujeres como que están o relegadas a un segundo o tercer plano, o directamente no existen en ese contexto, en la función que cumplió políticamente como luchadora en ese plano, en ese marco histórico. Entonces, eso es lo que se quiere resaltar, es uno de los ejes.”

Sin embargo, y a pesar de la imponente figura de Juana Azurduy como modelo de mujer luchadora (excepcional, por otra parte, para su época), el programa, cuenta Laura (abogada y coordinadora) “tiende a rescatar a las mujeres cotidianas, las del barrio. La última campaña, que fue para el 12 de julio, se llamó ‘Historia de quien te olvidaste’, y tendía a que, entre todas, pensemos en alguna mujer cercana, del barrio, que realmente por su laburo, por su militancia o por su trabajo sea pasible de reconocimiento, y así lo hicimos.”

Viviana, otra de las coordinadoras, cedió un salón de su casa para que funcione la Casa de la Mujer. “Creo que es un lugar donde nunca te vas a sentir sola, porque el problema que tenemos las mujeres, en sí, lo tienen todas”, cuenta, y agrega que “muchas mujeres te lloran, te cuentan sus problemas y sentís impotencia porque no sabes qué hacer. Por eso me gustaría que esto sea como una institución, donde pueda haber asistencia constante de una psicóloga y otros profesionales.” Su mamá, Eva, también participa del Programa. “Al principio tenía miedo, no quería salir de casa”, recuerda. Pero su hija logró movilizarlas, a ella y a un grupo de mujeres que “se pasaban aquí sentadas, haciendo talleres de corte o reciclado.” Y es que lo que faltaba, según Jennifer, era dar a esas reuniones un contenido político, hacer que las mujeres se corran del espacio al que tradicionalmente se las relega: la casa, la cocina, los chicos.

Aunque la repercusión del Programa en el barrio, por ser el primer año, fue positiva, el grupo está de acuerdo en que muchas mujeres no asisten porque sus maridos no las dejan. “Algunos no lo toman tan bien, dicen que las mujeres que vienen acá están ‘actualizadas’…”, asegura Vivi, y desata la risa en el grupo cuando cuenta: “muchos piensan que vienen acá y se van juntar con el otro…¡y era que se iba a juntar con las otras!”

A “las juanas” les queda un largo camino por recorrer. Y lo viven con mucho entusiasmo: “Recién comenzamos”, afirman al unísono. “La idea es abrir otra Casa de la Mujer, en la casa de Rita, otra de las participantes del programa, y generar ese efecto multiplicador de que ‘a mí me pasó esto’, ‘a mí también’, y ya te sentís como que a otras también les pasa”, cuenta Jennifer. Es el caso de Romina, otra compañera que recién se está integrando al Programa, y que lo vive con mucho entusiasmo.

Solidaridad con los Wichis

Solidaridad con los Wichis

Los proyectos son a corto y a largo plazo: “El lema de la campaña del próximo 25 de noviembre, día de la no violencia contra la mujer, es ‘Cuando maltratan a una, nos maltratan a todas.’”, cuenta Laura, y agrega: “Tenemos la capacitación en Desarrollo Infantil, que es un programa de la Universidad de Madres, del Ministerio y de la Secretaría Nacional de la Niñez.

Después tenemos que lanzar la Cátedra Libre de la Juana en la UNSa, que es un convenio con la Universidad de Madres. Este año no nos dio la estructura para sostenerlo, pero para el año tenemos una compañera que se va a dedicar sólo a eso. También está el Programa de salud sexual y reproductiva, del Consorcio Nacional de Monitoreo de los Derechos Sexuales y Reproductivos (CoNDeRS). Tenemos un montón de trabajo y tenemos que organizarnos. Tenemos nuevas Casas de la Mujer y ver cómo llevamos esto al Estado, al Estado provincial. Nuestra idea es incidir en todo el Estado, de manera transversal, en todos los ministerios, y no tener una Secretaría de la Mujer que trabaje aisladamente.”

También está la posibilidad de llevar el Programa a la cárcel, y quedaron pendientes talleres en colegios secundarios. Al respecto, cuenta Jennifer: “La experiencia de los colegios es impresionante. Un tema que trabajamos con los chicos es el de salud sexual y procreación responsable, porque están estos mitos y estas concepciones, que también vienen de la Iglesia, donde se desvaloriza el anticonceptivo, y está también lo que los chicos recrean en sus mentes. Así, se pasan información, que en realidad es desinformación. Me acuerdo, cuando les preguntamos por un método anticonceptivo, los chicos dijeron ‘té de coca’…”

Se nota que el espacio despierta, moviliza, genera ideas. Y es que, para cerrar la charla, Vivi hace una invitación, por una idea que “me nació este año: tenemos que terminar haciendo algo solidario por alguien, hacer una mini campaña y llevar ayuda a los wichis, en Pizarro. Ya tengo un camión que nos va a llevar las cosas, tengo donación de ropa y de mercadería.”

Todas se entusiasman y planean: “Estaría bueno pasar allá la navidad, habría que ver a quiénes dejar como multiplicadores, que se den charlas. También habría que conseguir para llevar agua. Nos vamos de campamento como cierre de la Juana, ¿por qué no? Una navidad diferente.”

  • Fernanda Marcó, estudiante
    de Letras en la UNSa.
    Colaboradora de Salta Libre