Un "gauchaje" VIP invadió Guachipas

marzo 21 /2010
José Acho

Gauchos VIP

Fue una mañana del sábado 20 de marzo en la que Guachipas despertó con una procesión por sus calles de un "gauchaje VIP" camino a una marcada en Las Juntas. El pueblo se vio invadido por cuatriciclos, camionetas 4 x 4 y un helicóptero sanitario que hizo un alto en "Sauce Redondo". Este episodio, a la vez de confirmar otro caso del uso particular de aeronaves públicas, como trasfondo muestra la estrecha relación entre un periodista radial y el poder.

Cómo y desde qué lugar o interés influyen los medios en la gente cuando hay intereses de por medio. Ejemplo de una función impúdica y desvergonzada.

Es época de marcadas en Guachipas, localidad a 150 kilómetros de la capital de Salta. Durante la mañana del pasado sábado 20 de agosto el selecto personal de una finca de “Las Juntas” en Guachipas, en medio de un paisaje de serranías favorecido de la naturaleza, dejaba todo a punto para un acontecimiento frecuente en la zona.

Lo poco frecuente, y que no sucede todos los días, era ver pasar por las calles del pueblo varios cuatriciclos, lujosas camionetas 4x4 y un helicóptero rompiendo su parsimoniosa quietud como un gigante ventilador que hizo volar los sombreros del gauchaje razo. Obviamente, las visitas no eran turistas, sino una clase funcionaria privilegiada del alto estamento político ministerial del gobierno que acompañó a Juan Manuel Urtubey a una marcada.

Gauchos motorizados

Es época de marcadas en Guachipas. Y ese fin de semana había un festival de tradición y pialadas en el Club "Loma Negra", pero ese legión de gauchos motorizados de alto poder adquisitivo, no venía precisamente hacia ese encuentro de raigambre popular. Se dirigía en dirección contraria, por el camino hacia el alto de Los Cebilares (donde proliferan árboles de cebil), hacia una magnánima "marcada VIP" de una adinerada estancia político-patronal.

"En “Las Juntas” es la marcada..." dicen los lugareños. Ellos afirman que pertenece a la flamante Ministra de Justicia de la Provincia María Inés Diez y a su esposo Leopoldo Van Cawlaert. Y para llegar a ese lugar el gobernador echó mano, sin remordimientos, al helicóptero de la Provincia. Ese sobrevolar del aparato de ruidosas helices, despertó la curiosidad en una mañana sabatina de Guachipas. El domingo 21 en las pialadas del "Club Loma Negra", fue tema de obligado comentario entre el gauchaje de monta en pelo que no no fue invitado.

Grande y redondo

Pero algo lo habría detenido al gobernador y sus altos funcionarios camino a Las Juntas. No pocos se sorprendieron por la polvareda que levantó el aterrizaje del helicóptero en una finca de “Sauce Redondo”. ¿Pero qué otro funcionario podría poseer tierras en esa zona? Aparentemente ninguno. A menos que el periodista Martín Grande dueño de una finca precisamente en ese lugar, cumpla alguna función para el gobierno desde su FM 89.9. Nadie podría creer eso. Los habitantes de Guachipas lo conocen, lo ven en su finca y cada tanto por el pueblo. Pero descreen tamaña relación de amistad político periodistica.

Era lógico, la llegada del helicóptero causó revuelo entre los caballos y vacas que se espantaron por el aterrizaje. Luego se lo vio a Martín Grande dirigirse hacia la zona de Los Cebilares manejando un cuatriciclo junto a otros que pasaron raudamente camino a la marcada de “Las Juntas”. ¿El helicóptero habrá bajado para invitarlo a la "marcada VIP"? Imposible. El gobernador jamás utilizaría una nave, cuyo funcionamiento paga el pueblo, con ese fin.

El sábado los pobladores se hicieron varias preguntas retóricas sobre un supuesto aterrizaje en su finca. ¿Para qué lo habría hecho? ¿Urtubey lo visitó para desayunar y de ahí siguir vuelo a “Las Juntas”?

Las aeronaves son del pueblo

Como sea, es indudable que la utilización del helicóptero y aviones de la Provincia, son privilegios adquiridos antes por Romero y ahora Urtubey. Las aeronaves de los salteños están a su disposición para servicios, sanitarios, pero también personales y privados, sin rendir cuentas a nadie.

Cómo ocurrió antes con Romero y hoy también con Urtubey. ¿Qué afinidad podría unir a un gobernador con un periodista como Martín Grande para invitarlo a una marcada VIP de terneras y novillos (asado incluido) de tan encumbrados funcionarios urtubeístas?

Seguro no fue la cría de animales, ni el cultivo de olivos o la cosecha de aceitunas. Quizás (antes Romero y ahora Urtubey) mantienen ese particular interés por su estilo de periodismo. Les gustará su masiva llegada a un público, tan popular como barrial. Sus miles de oyentes podrían preguntarle qué le une a los gobernantes de turno. El no les mentiría.

Aunque los guachipeños ya no les inquieta sus rápidos logros empresariales, aun tienen la incognita de cómo habrá hecho para que la energía eléctrica pase tan rápido por su finca en la época del ex gobernador Juan Carlos Romero.

Para ello habría que remontar su historia a partir de su visión empresarial que tuvo con la ex FM Profesional, hoy llamada “La radio de Martín Grande”. La misma que el publicista Javier Matus (otro dueño de multimedios que le gusta tener amigos en el poder político), dice que en los papeles no es su radio porque no está a su nombre, sino el de su esposa.

El poder y el periodismo

Respecto a las relaciones entre un sector del periodismo local con el poder político en Salta, hay mucha historia para cortar, marcar y contar. Y el público tiene derecho a saber. Debe saber que hay un sector periodístico empresarial y publicitario siempre ligado a los gobiernos de turno.

Porque es cierto. Esta relación se alimenta desde esa enorme discreción y arbitrariedad en el manejo de la publicidad oficial. Los últimos dos gobiernos de Salta (Romero-Urtubey) utilizaron de esa discreción y arbitrariedad para comprar favores, silencio o todo lo contrario, aplastar, perseguir o acallar al que quiere criticar.

Cae el domingo. La época de “marcadas” en Guachipas se despide hasta el próximo año. Y ese pueblo gaucho, invitado de piedra a las marcadas VIP de Las Juntas, quizás hoy sabe un algo más sobre cómo están bien “marcadas” las relaciones entre ciertos periodistas y altos funcionarios políticos del gobierno de turno.