Un regreso trasnochado al pasado del liberalismo

Daniel Tort
mayo 1ro /2015

La empresa cuestionada de Awada

Las elecciones primarias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han dado un claro mensaje de alineamiento de la derecha argentina concentrada, aumentada en la emergencia por la clase media consumidora de inclinaciones dirigidas por los medios de comunicación que operan unificados, para formar opinión.

Awada: Birgin de Hermès, Rolex, y el medio pelo

Esa señora piensa y se expresa desde la elitista pertenencia a una clase privilegiada, que sólo puede hablar de ese modo porque en realidad no conoce otro, y ha cursado toda su vida administrando fortunas.

Los guarismos obtenidos por el PRO, con la clara conducción del Ingeniero Mauricio Macri, no dejan margen de duda sobre esa condición casi generalizada de los capitalinos.

Pero esa tendencia no se registra en la misma medida en el resto del país, donde las cualidades geográficas, sociales, institucionales y culturales son distintas.

Es impensable que los porcentajes que comentamos vayan a repetirse en las Provincias en las venideras elecciones generales, porque la idiosincracia del interior es muy distinta, y las localías pesan más que la figura nacional inflada por los grupos concentrados de la economía, a los que el ganador pertenece.

Para poder hacer notar la distancia que existe entre el habitante del puerto que comulga con una forma de ser distinta a los de tierra adentro, basta con mencionar un hecho reciente que, si se difundiera más fuera del ámbito de la Capital Federal, seguramente generaría repudio, pero que a la mayoría de los habitantes de la CABA les parece una monada.

Quien se considera futura primera dama de la Argentina, la señora Juliana Awada, acaba de dar una nota a la revista “Vanities” (vanidades, para que no queden dudas de la superficialidad de la publicación) en la que expresa que su reloj preferido es el Rolex, que prefiere los bolsos grandes Birkin de Hermès y las bailarinas de Chanel, como para tener bien claro cuáles son sus prioridades de vida.

En ese entorno por supuesto que no hizo saber a la entrevistadora que es titular de la marca infantil Cheeky, que fuera descubierta con un taller clandestino en la misma Buenos Aires en el año 2007, y favorecida conjuntamente con su hermano Daniel, con un sobreseimiento relámpago del entonces juez federal Guillermo Montenegro, que con total obscenidad renunció al mes siguiente para ser ministro de seguridad del marido hasta hoy.

Macri y Awada

Esa señora piensa y se expresa desde la elitista pertenencia a una clase privilegiada, que sólo puede hablar de ese modo porque en realidad no conoce otro, y ha cursado toda su vida administrando fortunas. Es ex exposa de su primer marido el conde belga Bruno Barbier y hoy tercera cónyuge de otro millonario.

Por su parte el ingeniero postulante a la primera magistratura nacional también viene de cuna de oro, y para imaginar la vida en estado de pobreza o indigencia, debe tener que hacer un esfuerzo intelectual importante.

Basta considerar una de sus últimas declaraciones para encuadrar su pensamiento base para su futura actuación ejecutiva. Sin rubor opinó que cuando él gobierne, seguirán teniendo subsidio “todos aquellos que lo necesiten” .

De esta manera la asignación universal aparentemente ya no será tan universal, sino selectiva en la medida que quienes administren esos recursos consideren que las necesitan.

En tiempos en que se reprimía en la Ciudad Capital a los ocupantes del hoy famoso Parque Indoamericano, el lord mayor de Buenos Aires declaraba: “Hay una inmigración descontrolada, porque junto a gente honesta que vino a trabajar desde países vecinos, también hay delincuentes que se aprovechan de la necesidad de la gente” (conferencia de prensa del 09/12/2010).

Nadie supo en cuál segmento encuadraba entonces el entrevistado a los ex empleados del taller clandestino de su esposa, si en los de inmigrantes descontrolados o en los de gente honesta que trabajaba, claro que en ese caso, por menos de $ 1.800 por mes y en jornadas de 16 horas.

Tampoco aclaró a quién se refería con delincuentes que se aprovechan de la necesidad de la gente, ya que resulta impensable que estuviera aludiendo a su esposa y su frenética actividad en el particular taller clausurado.

Don Arturo Jauretche escribió su famosa obra “El Medio Pelo en la Sociedad Argentina” , marcando genialmente al bobo de clase media que estando a un escalón de la pobreza, se identifica con el discurso de la minoría acomodada, haciendo el papel de zonzo por creerse más cercano a esa elite económica.

Por eso el dilema de nuestra sociedad no lo constituyen los absurdos manejadores de la economía concentrada que ven fluir sus acólitos días entre compras de bolsos de cincuenta mil dólares o relojes de oro, y dando conferencias que los pintan de cuerpo entero.

El conflicto se suscita cuando el medio pelo los vota porque creen reflejarse en ellos, y no advierten que si han amasado semejantes fortunas, lo han logrado haciendo harina a los demás (Mafalda dixit)

Desde que el autor escribiera su afamado libro a la fecha sin embargo, ha corrido mucha agua bajo el puente, y la recuperación de pensadores nacionales y la revisión de la cultura oficial desde la recuperación de la democracia y en particular en los últimos diez años, han puesto en el país otro escenario.

Por eso en apariencia la golondrina de capital federal no hará un verano en todo el País. Pareciera que el sentido común imperará finalmente y que el mes de octubre marcará una reafirmación de la actual dirección, aun con matices, pero no un regreso trasnochado al pasado de los augures del liberalismo.

  • Daniel Tort, abogado y periodista
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