Una ley de medios no declamatoria

abril 20 /2009
Juan Carlos Cirilo

Agradecidos por la oportunidad de poder expresar nuestras ideas con absoluta libertad, decimos inmediatamente que lejos de creer que somos portadores de verdades indiscutibles, intervenimos con la única intención de promover el debate sobre un tema específico del proyecto que, a nuestro juicio, es insuficiente desde el punto de vista argumentativo y explicativo.

La ley no parece ser magnánima con los pobres. ¿Cuáles son los criterios que ha llevado a esta decisión?

No se comprende porqué en el proyecto que nos ocupa no se pueden encontrar las razones que están en la base de una distribución de recursos que, en nuestra opinión es arbitraria e inequitativa. Sobretodo porque consideramos insuficientes, por parciales y genéricas, las razones políticas expresadas en el capítulo IX –art. 136, en el que solo se habla de la promoción y defensa de la Industria Audiovisual Nacional.

La redacción del art. 85 aparece desprovista de comentarios o explicaciones que nos permitan comprender las razones o los criterios que ha seguido el legislador para asignar partidas a esto o aquello.

Por mandato de ese artículo se destina el 33% del total de lo recaudado a gastos administrativos, de gestión y control. Un 63% a Entes del Estado que sólo en algunos casos tienen relación directa con los objetivos y finalidades de la ley y en otros no; pero que aún así, no considera necesario especificar la utilización de esos recursos.

¿Para qué se destinan esos fondos? Sólo para engrosar los presupuestos de esos Entes, sin que se le asigne una finalidad específica y sin control de parte de quien se los provee? (Los gobiernos cambian)

Quedaría un magro 4% para “proyectos especiales”.

¿Es decir que para que se cumplan los objetivos identificados como de “participación, promoción y producción” de esos “sujetos ideales sin fines de lucro” se destina sólo el 4% y condicionado?

Se les asegura el derecho de usufructuar el 33% del espectro, pero se le asigna sólo el 4% de lo recaudado.

La ley no parece ser magnánima con los pobres. ¿Cuáles son los criterios que ha llevado a esta decisión?

Creemos que es necesario exponerlos con absoluta claridad (para evitar malentendidos). Nosotros no lo hemos encontrado en el proyecto que llegó a nuestras manos.

En nuestra modesta opinión, la Ley, amén de garantizar derechos (ya garantizados por otras leyes) debería asegurarse que los beneficiarios de esos derechos estén en condiciones de poder ejercitarlos.

De no ser así, se caería una vez más en un mero ejercicio retórico, característico de esa democracia declamatoria y formal, con sutiles tintes de hipocresía.

Se trata –siempre en nuestra modesta opinión- de intentar que esta nueva ley sea el germen capaz de brindar los instrumentos necesarios para crear un organismo vivo. Un organismo que cuente con los medios indispensables para poder brindar a la Sociedad la posibilidad de ser sujeto de producción de sus propios bienes culturales.

Fundamentalmente los bienes de una información propia y democrática, en plena concordancia y conformidad con las premisas enunciadas en el título I del presente proyecto.

Creemos que por primera vez en nuestra historia se dan las condiciones políticas para que a nuestro pueblo se le brinde la oportunidad de acceder a los medios necesarios para ejercitar sus indiscutibles derechos.

Hace más de medio siglo, en el país se verificó una situación similar a la presente. También como hoy el pueblo reclamaba sus inalienables derechos a un bien primario.

Entonces era la tierra como hoy la información. Los millones de argentinos que soñábamos con la Justicia Social gritábamos si “la tierra será de quien la trabaja”.

La tentativa de concretar una incipiente reforma agraria fracasó rotundamente por falta de medios. Un rotundo fracaso que hizo retroceder el afán de lucha y de justicia de las masas populares, dando inicio a un proceso de despolitización y escepticismo general, abriendo las puertas al avance de las políticas neo-liberales, el entreguismo cipayo y a otras cosas peores, que todos conocemos.

Con el tiempo comprendimos que una ley que sólo garantice derechos no basta, no alcanza, no tiene la fuerza necesaria para transformar la realidad que pretende cambiar.

Si verdaderamente queremos democratizar el sistema, deberemos darle la posibilidad al Pueblo de participar activamente.

Debíamos saberlo, no hay verdadera democracia sin la participación activa de toda la sociedad. En nuestras manos está la decisión. Démosle una oportunidad.

  • Juan Carlos Cirilo
    D.N.I. 4.380.783
  • Miembro del grupo de estudiantes de la carrea de Ciencias de la Comunicación de la UNSa recluido en la Unidad Penal N° 1 de Salta.