¿Yo?, Argentino

diciembre 20 /2010
Daniel Tort

Durante los comienzos del siglo XX se popularizó en la sociedad argentina el modismo de expresarse de esta manera cuando una persona, que no quería involucrarse en algún tema, eludía su participación afirmando ¿YO? Argentino, que implica claramente la voluntad de no meterse, de no hacerse responsable y, trayendo a colación otra frase muy nuestra, podemos decir que era una forma directa de esquivarle al bulto, el equivalente universal de lavarse las manos a lo Poncio Pilato.

En el tema de la desnutrición en Salta, Urtubey encontró buna forma directa de esquivarle al bulto, el equivalente universal de lavarse las manos a lo Poncio Pilato.

La teoría más aceptada del origen de esta frase hecha, que ha afectado en cierto sentido la imagen de nuestra sociedad en el exterior, afirma que por haberse mantenido la Argentina neutral durante la Gran Guerra (primera guerra mundial), los estancieros enriquecidos de los tiempos del centenario, que por entonces viajaban a Europa asiduamente o eventualmente vivían allá, ante la pregunta de los contendientes de ambos bandos sobre a qué sector apoyaban (los aliados: Francia, Gran Bretaña, Rusia, Italia, y Japón; o los poderes centrales: Alemania, Austria-Hungría, Turquía y Bulgaria) evitaban el tener que comprometerse de esa forma. En síntesis, se trataba nada más y nada menos que aparecer como un cagón.

En las últimas semanas el joven gobernador de la Provincia de Salta, el abogado Juan Manuel Urtubey, ha debido enfrentar en el plano periodístico, y en particular frente a los medios controlados por la familia del ex gobernador y actual senador nacional Juan Carlos Romero (AM840 y Diario El Tribuno), una virtual declaración de guerra abierta que lo ha puesto en más de una oportunidad en aprietos y, ante la disyuntiva de tener que hacerse responsable en temas puntuales, ha obrado de idéntica manera que los tibios y esquivos argentinos en el exterior durante la guerra.

Entre uno de los varios ejemplos que podríamos citar se evidencia una respuesta dada al interrogante respecto de si él tenía una posición anti o pro kirchnerista. ¡Qué pregunta tan incómoda en vísperas de comicios provinciales y nacionales! Si se arriesgaba a decir que apoya la gestión presidencial de la Señora Cristina Fernández quedaba mal parado con todos los sectores frentistas del aquelarre montado para el próximo mes de Abril a nivel local, que se la pasan afirmando desde la nebulosa de sus propias contradicciones que apoyan a Urtubey porque son opositores al gobierno nacional.

Y si, en cambio, el mandatario respondía que es anti K quedaba mal parado en su proyección y expectativa de integrar en un futuro la fórmula presidencial y -para colmo de males- la viuda de Néstor Kirchner hasta la fecha mide en las encuestas como para ganar en primera vuelta. ¿Qué hizo entonces el entrevistado? Respondió sin ruborizarse: “Yo no soy ni anti ni pro, soy peronista”. Si el joven gobernador hubiera vivido durante la primera guerra mundial hubiera respondido: ¿Yo? Argentino.

El otro ejemplo que se impone citar en este caso es la respuesta dada a la prensa cuando se le preguntó sobre la señora wichi de cuarenta años que murió en el norte Provincial por desnutrición. Aunque cueste creerlo el Gobernador respondió textualmente:

“Respecto de la muerte de una mujer de cuarenta años, yo me hago cargo de los tres años que estuve como gobernador. Hubo 37 años antes que hizo que esta mujer esté en esa situación. Lamentablemente, no me puedo hacer cargo”

Esta afirmación, estimado lector, es textual. De verdad se lo digo, créame que lo dijo y al decirlo no se le movió un músculo. Es más, quedó convencido que era una genialidad. Según su lógica –o mejor dicho la falta de ella- el gobernador piensa que la muerte es una especie de empresa lenta y progresiva y que al momento de producirse, en plena gestión gubernamental a su cargo, en realidad hay que prorratear la responsabilidad y salir a reclamar nueve décimas partes del fallecimiento a los anteriores y a él solo una décima parte.

Nuevamente en este caso, en vez de hacerse cargo de la desgracia de una ciudadana de Salta, el Gobernador gritó ¿Yo? Argentino.

En esas comunidades del norte de nuestra Salta, muy alejadas de las cómodas y refrigeradas dependencias de Finca Las Costas, si no logra implementarse un drástico plan de inclusión social aparecerán nuevas víctimas en el futuro próximo y , siguiendo el precario y pobre razonamiento del gobernador, solo habrá que contabilizar cuántos años han pasado en cada gestión para ver cómo se hará el reparto de responsabilidades, descuartizando el cadáver en tantas partes como gestiones hayan pasado en el interín. Increíble.

El tiempo es una rueda muy corta que vuelve sobre los que lo transitan y esos transeúntes de la liviandad y la ligereza de boca serán más esclavos de sus incontinentes exabruptos que dueños de sus escasos silencios. Más temprano que tarde habrá pasado la gestión del actual mandatario y cuando se encuentre otro personaje a cargo del gobierno le podrá devolver sus palabras cuando muera algún habitante de nuestra Salta, diciendo que el deceso no le corresponde porque esa víctima en realidad ya venía desnutrida del gobierno anterior.

En medio de este circo espantoso se conoció ayer por medio de las declaraciones del cacique José de la comunidad Carpintero y del cacique Vázquez de la comunidad El Algarrobito, en Dragones, Departamento San Martín, que al primero se le murió un hijito hace cinco meses, no por desnutrición porque estaba muy bien alimentado sino por falta de atención médica y que al segundo se le murió una nietita porque no había oxígeno para administrarle.

El médico que atiende esa zona va tres días a la semana desde la Ciudad de Embarcación, salvo ahora que no concurre porque lógicamente alguna vez tiene derecho a gozar de vacaciones.
Además, la ambulancia nueva - que les fue enviada para la foto a comienzos del año- no se sabe dónde está y al viejo vehículo no se le tiene mucha confianza porque no siempre funciona.

Ahora, por supuesto, llegaron los comisionados del área de salud del gobierno provincial a fingir por enésima vez preocupación por la situación y a prometer mejoras que nunca llegarán. Sólo faltaría que manden un contador para que calcule qué porcentaje de la responsabilidad es del actual gobierno y qué grado de participación le cabe reprochar a los anteriores.

Las situaciones como las que tenemos que comentar se repetirán irremediablemente en tanto se siga sosteniendo este sistema perverso de acumulación y administración de los intereses de la clase oligárquico-conservadora, a la que el gobernador pertenece y representa. Esto sucedió hace treinta y siete años cuando la mujer wichi -en el razonamiento del abogado Urtubey - comenzó a desnutrirse y sigue sucediendo hoy en la medida que su gestión implica una continuidad de intereses de la élite enquistada en esa suerte de sociedad anónima llamada Partido Justicialista, que funciona a la manera de una empresa para la gestación de los negocios de administración de la cosa pública desde el poder democrático liberal.

Sellando la retahíla de desaciertos verbales, el señor Gobernador terminó la semana afirmando que resulta curioso que el diario El Tribuno descubra ahora la pobreza que ellos generaron en los años anteriores a su gestión, no llegándose a entender a quiénes se refiere con ese ellos: si a los periodistas de la empresa, a sus directivos o a los intereses que esa firma gráfica representa.

Pero en todo caso ese directo ataque a la publicación, con renovada dirección personal a cargo de Juan Carlos Romero, es menos ingeniosa que oportuna porque alude a la misma empresa que hasta hace escasas tres semanas le prodigaba loas y resaltaba los hipotéticos aciertos de la gestión Urtubey, recibiendo a cambio una jugosa pauta publicitaria.

En última instancia, tampoco debemos olvidar que los años anteriores a la gestión del joven gobernador lo registran a él mismo como actor principal del drama de la pobreza y la exclusión pues no ha sido ajeno a los desmanejos romeristas por haberse desempeñado como Secretario de Estado de Gobierno 1995-1996, Coordinador General del Programa Familia Propietaria 1996-1997, Secretario de Estado de Prensa y Difusión 1996-1997, Diputado Provincial 1997-1999, Diputado Nacional 1999-2003, y reelecto en el mismo cargo desde 2003 a 2007 hasta asumir como actual gobernador de Salta.

Con estos antecedentes no solamente no es ajeno a los doce años que él señala que fueron los que generaron la pobreza y la exclusión, sino que su participación suma ahora los tres años de inactividad para cambiar esa realidad. La única verdad es la realidad, decía el líder político de esta gente.

A pesar de la grosera ausencia de criterio en las afirmaciones del señor Gobernador de Salta en general no se ha escuchado -salvo escasas y honrosas excepciones- una crítica periodística a tamaña insensatez. Cabe hacerlo notar desde nuestro lugar de trabajo, para que no pueda sospecharse que nos estemos acostumbrando a tragar y digerir sin masticar cualquier boludez.

  • Daniel Tort
    Abogado y Periodista