<?xml 
version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0" 
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
>

<channel xml:lang="es">
	<title>Saltalibre</title>
	<link>http://www.saltalibre.net/</link>
	
	<language>es</language>
	<generator>SPIP - www.spip.net</generator>

	<image>
		<title>Saltalibre</title>
		<url>http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L144xH100/siteon0-38e4a.jpg</url>
		<link>http://www.saltalibre.net/</link>
		<height>100</height>
		<width>144</width>
	</image>



<item xml:lang="es">
		<title>&#191;Impunidad por el asesinato de Isidro?</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Impunidad-por-el-asesinato-de.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Impunidad-por-el-asesinato-de.html</guid>
		<dc:date>2010-08-22T17:02:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;En Argentina se entiende por ni&#241;o todo ser humano desde el momento de su concepci&#243;n y hasta los 18 a&#241;os de edad.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Actualidad-.html" rel="directory"&gt;Actualidad&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_1129 spip_documents spip_documents_center'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg/Embarazada.jpg' width=&quot;350&quot; height=&quot;186&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;Escucho y leo &lt;i&gt;&#8211;scripta manent-&lt;/i&gt; opiniones de colegas que entienden que es &#8220;forzar las normas del Derecho&#8221; (Diario Clar&#237;n, 7-08-10) la recaratulaci&#243;n como homicidio de la causa por el crimen de &lt;strong&gt;Isidro P&#237;paro&lt;/strong&gt;, ocurrido con motivo de una salidera bancaria perpetrada por delincuentes luego que su madre, Carolina, actualmente en terapia intensiva debido a los disparos y golpes recibidos en la ocasi&#243;n, extrajo una suma de dinero en una sucursal platense del &lt;strong&gt;Banco Santander R&#237;o&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Claro que con buen criterio el titular del Juzgado de Garant&#237;as donde tramitan los autos no piensa de ese modo y tampoco el doctor Romero, fiscal instructor interviniente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En cambio, algo curioso, los penalistas que sostienen lo contrario remiten al C&#243;digo Civil y argumentan que V&#233;lez S&#225;rsfield habla de las &#8220;Personas por nacer&#8221; (T&#237;tulo III) creando -presuntamente- una categor&#237;a particular y restringida de la personalidad, una suerte de acotaci&#243;n o restricci&#243;n de ella. Y eso cuando no interpretan en forma m&#225;s libre y extrema, como por ejemplo el ex magistrado Eduardo Gerome, quien en un reportaje publicado en Clar&#237;n (6-08-10) dijo o le hicieron decir malinterpretando quiz&#225; sus palabras: &#8220;No puede hablarse de homicidio contra una persona que no est&#225; viva. Alguien es considerada persona a partir de que nace&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una tesis que al sostener la falta de vida de alguien en gestaci&#243;n y negarle por consiguiente personalidad, colisiona de lleno con la Convenci&#243;n sobre los Derechos del Ni&#241;o con rango constitucional (Art&#237;culo 75 inciso 2 de nuestra Carta Magna), Convenci&#243;n que seg&#250;n el texto ratificatorio de la ley 23849 (B.O. 22-10-990) establece en su art&#237;culo 2 que &#8220;la Rep&#250;blica Argentina entiende por ni&#241;o todo ser humano desde el momento de su concepci&#243;n y hasta los 18 a&#241;os de edad.&#8221;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En cuanto a la filosof&#237;a del C&#243;digo Civil, evidentemente mal podr&#237;a haber razonado diferente el cordob&#233;s V&#233;lez, autor de estudios sobre Derecho Eclesi&#225;stico. T&#233;ngase en cuenta que como ense&#241;a &lt;strong&gt;Eduardo B. Busso&lt;/strong&gt; en el C&#243;digo Civil Anotado que se public&#243; bajo su direcci&#243;n (Tomo I, Ediar Editores, Buenos Aires, 1958), el precepto legal (de persona) encierra una definici&#243;n como sujeto de derecho. Y m&#225;s adelante subraya el mismo jurista: &#8220;La noci&#243;n de persona tiene una importancia fundamental, porque todo el derecho ha sido creado en vista a los intereses de las personas humanas, o bien, como dec&#237;a el aforismo romano &lt;i&gt;&#8220;hominum causa omne jus constitutum est&#8221;&lt;/i&gt; (El derecho ha sido constituido por causa de los hombres.)&lt;/p&gt; &lt;dl class='spip_document_1126 spip_documents spip_documents_right' style='float:right;width:150px;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;http://www.saltalibre.net/IMG/jpg/Hermano_de_Carolina_Piparo.jpg&quot; title='JPEG - 61.3 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L150xH90/Hermano_de_Carolina_Piparo-43962-c2e64.jpg' width='150' height='90' alt='JPEG - 61.3 KB' style='height:90px;width:150px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:150px;'&gt;&lt;strong&gt;El hermano de Carlona P&#237;paro&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;Es que al caracterizar el codificador la condici&#243;n de &#8220;personas por nacer&#8221;, apunta no a menoscabar o discutir el concepto de vida en gestaci&#243;n sino por el contrario a protegerla; y eso s&#237; reconoci&#233;ndole al no nacido, una &lt;i&gt;&#8220;capitis deminutio&#8221;&lt;/i&gt;, precisamente una capacidad disminuida para ejercitar ciertos derechos, cosa que deber&#225; hacerse a trav&#233;s de representantes; disposici&#243;n que resulta evidente lo es en salvaguardia de los futuros intereses del nonato como se desprende del art&#237;culo 64 CC referido a la representaci&#243;n de las personas por nacer que hubieren de adquirir bienes por donaci&#243;n o herencia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Para mayor abundamiento la nota al Art. 63 del C&#243;digo Civil dice que &#8220;Las personas por nacer no son personas futuras pues ya existen en el vientre de la madre&#8230;&#8221; Y el Art. 70 del mismo cuerpo afirma sin dejar dudas: &#8220;Desde la concepci&#243;n en el seno materno comienza la existencia de las personas&#8221; (sin aditamento); por lo que a rengl&#243;n seguido les reconoce la posibilidad de adquirir derechos. Algo que convalid&#243; la Corte Suprema (Fallos: 330: 2304) en un juicio que reconoci&#243; la capacidad de ser acreedor de la indemnizaci&#243;n de la ley 24411 a un &#8220;ni&#241;o por nacer&#8221; v&#237;ctima fatal en el seno materno del terrorismo de Estado; una jurisprudencia que coment&#243; en el diario &lt;i&gt;La Naci&#243;n&lt;/i&gt; el ex ministro de la Corte de Justicia de la Naci&#243;n, doctor &lt;strong&gt;Rodolfo Barra&lt;/strong&gt; en marzo de 2009 en la nota titulada &#8220;Los derechos del embri&#243;n humano&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Bien, si &lt;strong&gt;Isidro P&#237;paro&lt;/strong&gt; fue antes y por supuesto despu&#233;s del parto una persona para el Derecho Civil y si el C&#243;digo Penal Argentino, que inicia en el Art. 79 la individualizaci&#243;n de las conductas humanas penalmente relevantes -en terminolog&#237;a de &lt;strong&gt;Ra&#250;l Zaffaroni&lt;/strong&gt; en su &#8220;Teor&#237;a del delito&#8221;-, describe all&#237; precisamente los comportamientos dirigidos contra las personas (T&#237;tulo I del Libro Segundo), qu&#233; duda cabe sobre la calificaci&#243;n del hecho delictivo que conmociona al pa&#237;s todo, bajo la figura t&#237;pica de homicidio ya que no aborto doloso en raz&#243;n de haber nacido vivo, luego de practicarse a la madre una ces&#225;rea de urgencia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Corresponder&#225; al Ministerio Fiscal y a la querella probar el nexo causal entre el disparo a la madre -pr&#243;xima a dar a luz y con signos evidentes de gravidez a punto tal que el parto estaba programado para unos d&#237;as despu&#233;s de ocurrida la tragedia- y la muerte del infante a una semana de nacer.&lt;/p&gt; &lt;ul class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Carlos Mar&#237;a Romero Sosa&lt;/strong&gt;
&lt;br /&gt;Abogado y escritor, su &#250;ltimo libro es &#8220;Fanales Opacados&#8221; (2010).
&lt;br /&gt;Blog: &lt;i&gt;http: //poeta-entredossiglos.blogspot.com&lt;/i&gt;
&lt;br /&gt;Especial para &lt;strong&gt;Salta Libre&lt;/strong&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Cortazar en alguna correspondencia </title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Cortazar-en-alguna-correspondencia.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Cortazar-en-alguna-correspondencia.html</guid>
		<dc:date>2010-07-09T03:57:31Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;Cortazar fue un adelantado y un forjador de la ciencia folkl&#243;rica, aut&#243;noma de la arqueolog&#237;a y la etnograf&#237;a.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Cultura-.html" rel="directory"&gt;Cultura&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;dl class='spip_document_1077 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;width:130px;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Augusto_Raul_Cortazar.jpg' width='130' height='188' alt='JPEG - 11.1 KB' /&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:130px;'&gt;&lt;strong&gt;Augusto Ra&#250;l Cortazar&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;Como si por alg&#250;n arcano, se trasmitiera m&#225;s all&#225; de los abismos generacionales la antorcha de la mejor salte&#241;idad, el 17 de junio de 1910, cuando se cumpl&#237;an ochenta y nueve a&#241;os de la muerte del General &lt;strong&gt;Mart&#237;n Miguel de G&#252;emes&lt;/strong&gt;, nac&#237;a en la capital de la Provincia &lt;strong&gt;Augusto Ra&#250;l Cortazar&lt;/strong&gt;, fallecido en Buenos Aires en junio 1974. Ni&#241;o a&#250;n, se traslad&#243; con su familia a la Capital Federal donde se recibi&#243; de bachiller en el Colegio Nacional Central y se gradu&#243; como abogado, bibliotecario, profesor en Letras y doctor en Filosof&#237;a y Letras en la UBA.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Su &#225;rbol geneal&#243;gico lo enra&#237;za a la tierra natal: a los &lt;strong&gt;Lozano Valdez&lt;/strong&gt; antepasados de do&#241;a Irene, su madre, y entroncados con los &lt;strong&gt;Gorostiaga e Isasmendi Gorostiaga&lt;/strong&gt;, entre par&#233;ntesis tambi&#233;n mis familiares. Y por la l&#237;nea paterna a los Arias; en tanto por los Cortazar era primo de Julio, quien agreg&#243; un acento al apellido original. De all&#237; que cuando el cronopio ejerc&#237;a la docencia en la Escuela Normal de Chivilcoy -a partir de 1939-, gustara conversar sobre sus parientes salte&#241;os con los colegas profesores y amigos &lt;strong&gt;Domingo Zerpa&lt;/strong&gt;, el poeta juje&#241;o, y &lt;strong&gt;Jos&#233; Mar&#237;a Gallo Mendoza&lt;/strong&gt;, novelista tucumano radicado en Salta desde la infancia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; No por casualidad entonces, Augusto Ra&#250;l se dio a abrazar en forma rigurosa y apasionada el estudio de la tradici&#243;n como ra&#237;z y esencia del hecho folkl&#243;rico, que no nace como tal sino que llega a serlo por decantaci&#243;n. En ese convencimiento devel&#243; con m&#233;todo las marcas de lo tel&#250;rico y supo poner entre par&#233;ntesis las coloraturas. Se impuso el objetivo de universalizar hasta la dimensi&#243;n c&#243;smica los datos culturales locales, las voces y las costumbres nativas que el progreso deshilach&#243; en ecos a captar y recuperar por el investigador. &lt;i&gt;&#8220;Estudio met&#243;dico de la ciencia folkl&#243;rica y apasionada vocaci&#243;n que aflora sin duda de estratos ancestrales, soterrados en cuatro o m&#225;s generaciones de ascendientes salte&#241;os, entremezclaron en mi vida sus caudales. A la voz de la sangre sum&#243; acaso la misma tierra su misterioso reclamo. Por algo me conmueve aquel paisaje cerril y sus gentes r&#250;sticas hacen fluir de mi coraz&#243;n una c&#225;lida y comprensiva simpat&#237;a&#8221;&lt;/i&gt;, confes&#243; en una disertaci&#243;n pronunciada en 1948 en el Instituto Popular de Conferencias de La Prensa sobre el tema &#8220;El folklore y su estudio integral&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Actuaron en el &#225;nimo de Cortazar y decidieron su vocaci&#243;n, tanto esa responsabilidad y no carga por las &#8220;cuatro o m&#225;s generaciones de ascendientes salte&#241;os&#8221;: &lt;i&gt;&#8220;Le agradezco en el alma sus alentadoras palabras sobre mi &#8216;Carnaval&#8230;' y lo buenos recuerdos de su t&#237;o, el Can&#243;nigo Gorriti; todo se debe a que nos gusta leer cosas del terru&#241;o, a las que nuestro cari&#241;o por &#233;l embellece y mejora&#8221;&lt;/i&gt;-escribi&#243; a Carlos Gregorio Romero Sosa en febrero de 1950, desde su hogar porte&#241;o establecido en la calle Doblas 381-, cuanto la &#237;ntima nostalgia, nunca apagada, por los cerros al alcance de las correr&#237;as infantiles y adolescentes: &lt;i&gt;&#8220;un viaje al Valle Calchaqu&#237;&lt;/i&gt; -record&#243; en aquella misma exposici&#243;n en La Prensa- &lt;i&gt;como gozosa vacaci&#243;n de bachiller, fue como un reencuentro con otro yo que hubiera estado aguardando mi regreso apegado a las monta&#241;as tutelares&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;span class='spip_document_1074 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:200px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L200xH309/jpg_Esquema_del_floclor-67340.jpg' width='200' height='309' alt=&quot;&quot; style='height:309px;width:200px;' /&gt;&lt;/span&gt; Fue un pionero en la tem&#225;tica de la &#8220;Populalia&#8221;, como propuso llamar sin &#233;xito a la disciplina &lt;strong&gt;Rafael Jijena S&#225;nchez&lt;/strong&gt;, en ponencia presentada al Congreso Mundial de Folklore reunido en Buenos Aires en 1960, si bien es cierto que ya mucho antes aqu&#237; se hab&#237;an asomado a su estudio &lt;strong&gt;Samuel Lafone Quevedo, Juan Bautista Ambrosetti, Ad&#225;n Quiroga y despu&#233;s Roberto Lehmann Nitsche, Ricardo Rojas, Juan Alfonso Carrizo, Juan Carlos D&#225;valos&lt;/strong&gt;, el m&#233;dico neuquino &lt;strong&gt;Gregorio &#193;lvarez&lt;/strong&gt;, que rastre&#243; la toponimia y las leyendas populares de la regi&#243;n sure&#241;a, el novelista juje&#241;o &lt;strong&gt;Julio Aramburu&lt;/strong&gt;, asomado al folklore infantil y el music&#243;logo &lt;strong&gt;Carlos Vega&lt;/strong&gt;. Pero ciertamente fue Cortazar un adelantado y un forjador de la ciencia folkl&#243;rica, aut&#243;noma de la arqueolog&#237;a y la etnograf&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; T&#233;ngase presente que al iniciar &#233;l sus investigaciones no hab&#237;a trascurrido todav&#237;a un siglo de acu&#241;ado el t&#233;rmino &#8220;Folklore&#8221; por el arque&#243;logo brit&#225;nico &lt;strong&gt;William John Thoms&lt;/strong&gt;, en 1846. Incluso reci&#233;n en 1960, seg&#250;n lo registraba &lt;strong&gt;La Naci&#243;n&lt;/strong&gt; de fecha 31 de julio de ese a&#241;o, la Academia Argentina de Letras presidida por &lt;strong&gt;Jos&#233; A. Or&#237;a&lt;/strong&gt;, se expidi&#243; sobre dicha palabra, objetada entre otros por &lt;strong&gt;Alfredo Povi&#241;a&lt;/strong&gt;, autor de &#8220;Sociolog&#237;a del folklore&#8221; (1945), al manifestar la entidad que no es un neologismo y subrayar que fue empleada en Espa&#241;a desde 1881, cuando &lt;strong&gt;Antonio Machado&lt;/strong&gt; fund&#243; una sociedad para la recopilaci&#243;n y estudio del saber y de las tradiciones populares a la que llam&#243; &lt;i&gt;&#8220;El Folklore Espa&#241;ol&#8221;&lt;/i&gt;, a m&#225;s de observar que en 1925 la incluy&#243; la Real Academia en la decimoquinta edici&#243;n de su Diccionario. Se asent&#243; igualmente, en la oportunidad, que nada ganar&#237;a el vocablo con el cambio de k a c, pues no se espa&#241;oliza ni se argentiniza la voz por modificar su escritura, dado que la letra k pertenece tambi&#233;n a nuestro alfabeto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; De las investigaciones de gabinete y los trabajos de campo llevados a cabo por &lt;strong&gt;Augusto Ra&#250;l Cortazar&lt;/strong&gt; &#8211;cont&#243; algo de las circunstancias de estos &#250;ltimos en &#8220;Andanzas de un folklorista&#8221; (1964)-, resultaron sus art&#237;culos, op&#250;sculos, comunicaciones acad&#233;micas y libros tales como &#8220;Bosquejo de una introducci&#243;n al folklore&#8221; (1942), &#8220;Gu&#237;a bibliogr&#225;fica del folklore argentino&#8221; (1942), &#8220;Confluencias culturales en el folklore argentino&#8221; (1944), &#8220;El carnaval en el folklore calchaqu&#237; (1949), &#8220;Folklore argentino: el Noroeste&#8221; (1950), &#8220;El folklore y sus expresiones en la literatura argentina&#8221; (Tesis doctoral, 1953), &#8220;Qu&#233; es el folklore&#8221; (1954), &#8220;Esquema del folklore&#8221; (1960), &#8220;El folklore argentino y los estudios folkl&#243;ricos: rese&#241;a esquem&#225;tica de su formaci&#243;n y desarrollo&#8221; (1965) y el volumen p&#243;stumo &#8220;Ciencia folkl&#243;rica aplicada&#8221;, t&#237;tulos todos ineludibles hoy en la bibliograf&#237;a especializada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y qu&#233; decir de su labor docente, en especial la cumplida en la Facultad de Filosof&#237;a y Letras de la Universidad de Buenos Aires y en la Facultad de Letras de la Universidad Cat&#243;lica Argentina. En esos y otros centros de estudio, su magisterio form&#243; disc&#237;pulos que se honraron de serlo, como &lt;strong&gt;Horacio Jorge Becco&lt;/strong&gt; y la profesora &lt;strong&gt;Olga Fern&#225;ndez Latour de Botas&lt;/strong&gt;, principal referente actual de los estudios folkl&#243;ricos en el pa&#237;s. &lt;i&gt;&#8220;Cortazar sab&#237;a mucho, ense&#241;aba mejor y era, al mismo tiempo, el amigo franco y cordial incapaz de desconcertarnos con sorpresas o entrel&#237;neas&#8221;&lt;/i&gt;, escribi&#243; &lt;strong&gt;Arturo Berenguer Carisomo&lt;/strong&gt; en &#8220;Logos&#8221;, revista de la Facultad de Filosof&#237;a y Letras de la UBA fundada por &lt;strong&gt;Coriolano Alberini&lt;/strong&gt; (Nro. 13-14, a&#241;os 1977-78).&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Rengl&#243;n aparte merece su actuaci&#243;n en el directorio del Fondo Nacional de las Artes. All&#237; trabaj&#243; ajeno a todo conformismo burocr&#225;tico desechando -sin incumplir los reglamentos- papeleos innecesarios y trabas oficinescas e ingeni&#225;ndose para sortear la recurrente limitaci&#243;n presupuestaria con el fin de conceder becas y premios que juzgaba merecidos, dando sentido as&#237; y no mera inercia administrativa al Organismo aut&#225;rquico que integraba desde su fundaci&#243;n; lejos estuvo siempre de refugiarse en la torre de marfil y de caer en &#8220;la barbarie del especialismo&#8221; que advirti&#243; Ortega y Gasset en &#8220;La rebeli&#243;n de las masas&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; No lo conoc&#237; en forma personal, aunque varias veces atend&#237; de ni&#241;o sus llamados telef&#243;nicos. Lo hac&#237;a para comunicarse con mi padre, mientras &#233;ste redactaba su obra sobre la Navidad en Salta, extractada m&#225;s tarde bajo el t&#237;tulo &lt;strong&gt;&#8220;Cuatro siglos de Navidades en Salta&#8221;&lt;/strong&gt; como cap&#237;tulo del libro &#8220;La Navidad y los Pesebres&#8221; que public&#243; en 1963 la Hermandad del Santo Pesebre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y hablaban sobre todo cuando se preparaba el Congreso Mundial de Folklore que se reuni&#243; en Buenos Aires en 1960, en conmemoraci&#243;n del Sesquicentenario de la Revoluci&#243;n de Mayo, un evento del que su interlocutor Romero Sosa dej&#243; testimonio en versos repentistas y humor&#237;sticos dirigidos a uno de los participantes, el fil&#243;logo y escritor ecuatoriano &lt;strong&gt;Justino Cornejo&lt;/strong&gt;, que los public&#243; como ep&#237;logo a su libro &#8220;Animales y plantas en la poes&#237;a popular ecuatoriana&#8221; (1970). En alg&#250;n pasaje de la composici&#243;n se hace referencia a Cortazar, alma de la reuni&#243;n: &lt;i&gt;Pens&#233; que acaso, /&#8221;CORNEJO-LALIA&#8221;/ tenga m&#225;s suerte/ que &#8220;POPULALIA&#8221;. / (&#161;Perd&#243;n si digo/ torpe palabra! /!Abracadabra/ mi gran se&#241;or!/(...) Con mis saludos/ de Navidad; /con los de Becco/ y Cortazar, /recibe el eco! del gran Congreso! de tus amigos! de la Argentina,!donde tu prosa! tan cervantina,! por siempre trina! con efusi&#243;n.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Algunos a&#241;os despu&#233;s volvieron a ser habituales los llamados suyos a nuestra casa; fue a partir de encarar el desaf&#237;o, en su calidad de director literario, de la revista-libro mensual &#8220;Selecciones Folkl&#243;ricas&#8221; editada por Codex, cuyo primer n&#250;mero apareci&#243; en junio de 1965 y el &#250;ltimo -13- en agosto de 1966. All&#237; colaboraron las m&#225;s prestigiosas firmas vinculadas con la literatura nativista y la ciencia folkl&#243;rica. En el n&#250;mero 7, dedicado a la Navidad, aparecieron un par de villancicos de proyecci&#243;n folkl&#243;rica compuestos por &lt;strong&gt;L&#237;a G&#243;mez Langenheim de Romero Sosa&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Lamento que trascurridas tantas d&#233;cadas, poco registre mi memoria auditiva de su voz grave y cordial adornada por una liger&#237;sima tonada norte&#241;a. Sin embargo me basta recorrer la correspondencia que intercambi&#243; con mi padre, intensa entre 1949 y 1950 y llena de referencias familiares y recuerdos amistosos del historiador &lt;strong&gt;Monse&#241;or Miguel &#193;ngel Vergara y del Can&#243;nigo Josu&#233; Gorriti&lt;/strong&gt;, as&#237; como las dedicatorias escritas en los trabajos que le obsequi&#243;, para reconocer del todo esa bonhom&#237;a propia del hombre superior, intuir tras sus finos trazos caligr&#225;ficos la inteligencia del coraz&#243;n captadora del esp&#237;ritu de los semejantes y, en tanto haber sido la existencia del humanista ajena a cualquier ego&#237;smo intelectual, concluir que la vivi&#243; desde su fondo humanitario, dando espaldarazos y comprometi&#233;ndose con los afanes ajenos: &lt;i&gt;&#8220;Todas las cosas suyas relacionadas con el folklore me interesan y ya acudir&#233; en procura de datos&#8221;&lt;/i&gt;, le precis&#243; y anunci&#243; en otra carta. En tanto que en el op&#250;sculo &#8220;Panorama y perspectivas de nuestro Folklore&#8221; (1942) anot&#243; el 9 de mayo de 1943: &lt;i&gt;&#8220;Al amigo Carlos G. Romero Sosa, agradeci&#233;ndole sus palabras e incit&#225;ndolo a llevar adelante sus ideales.&#8221;&lt;/i&gt; Mientras que en la primera p&#225;gina de &#8220;Esquema del folklore&#8221;, leo un par de l&#237;neas fechadas en diciembre de 1960: &lt;i&gt;&#8220;A mi querido amigo y colega Carlos Gregorio, como recuerdo muy cari&#241;oso de nuestro Congreso&#8221;.&lt;/i&gt;-&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Tales muestras de cordialidad y camarader&#237;a, a m&#225;s de su labor cient&#237;fica, rele&#237;da y anotada seg&#250;n lo advierto al abrir los libros y folletos de Cortazar atesorados por &lt;strong&gt;Carlos Gregorio Romero Sosa&lt;/strong&gt;, siempre despertaron en &#233;ste particular afecto y admiraci&#243;n hacia su comprovinciano, sentimientos extensivos a su esposa &lt;strong&gt;Celina Sabor&lt;/strong&gt;, una especialista en literatura espa&#241;ola del Siglo de Oro, profesora universitaria y Acad&#233;mica de Letras que muri&#243; en 1985, y a las hijas del matrimonio, &lt;strong&gt;Laura Isabel&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Clara In&#233;s&lt;/strong&gt;, esta &#250;ltima erudita en m&#250;sica gregoriana y cantante. De all&#237; que si hoy evoco al maestro en el centenario de su nacimiento, estoy seguro de que lo hago cumpliendo un mandato nunca explicitado pero t&#225;cito en el &#225;nimo paterno.&lt;/p&gt; &lt;ul class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;li&gt; &lt;strong&gt;Carlos Mar&#237;a Romero Sosa&lt;/strong&gt; es abogado y escritor.
&lt;br /&gt;Su &#250;ltimo libro es &lt;strong&gt;&#8220;Fanales Opacados&#8221;&lt;/strong&gt; (2010). &lt;br /&gt;Blog: http: //poeta-entredossiglos.blogspot.com&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_1075 spip_documents spip_documents_center'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L400xH596/jpg_Carta_de_Cortazar_a_Romero_Sosa-e340e.jpg' width='400' height='596' alt=&quot;&quot; style='height:596px;width:400px;' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>El m&#225;s anacr&#243;nico reaccionarismo</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Gala-del-mas-anacronico.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Gala-del-mas-anacronico.html</guid>
		<dc:date>2010-06-25T23:32:21Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;La campa&#241;a &#8220;moncloense&#8221; es m&#225;s bien a emular aqu&#237; la ley Nro. 46 de amnist&#237;a &#8220;de todos los actos de intencionalidad pol&#237;tica.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Actualidad-.html" rel="directory"&gt;Actualidad&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;dl class='spip_document_1061 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;width:200px;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Baltazar_Garzon.jpg' width='200' height='167' alt='JPEG - 7 KB' /&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:200px;'&gt;&lt;strong&gt;Juez Baltazar Garz&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;El columnista de &lt;strong&gt;Salta Libre&lt;/strong&gt;, en esta nota se refiere a las represalias franquistas contra miembros del clero, a prop&#243;sito de una carta publicada en &lt;strong&gt;La Naci&#243;n&lt;/strong&gt; sobre el juez &lt;strong&gt;Baltazar Garz&#243;n&lt;/strong&gt;. &quot;Hay cartas de lectores que en consonancia con ciertas l&#237;neas editoriales hacen gala del m&#225;s anacr&#243;nico reaccionarismo&quot;, afirma y agrega: &quot;tambi&#233;n hay formadores de opini&#243;n que acent&#250;an que la destituci&#243;n de Garz&#243;n es un tema privativo de la judicatura peninsular&quot;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Desde ciertos medios, o multimedios, plut&#243;cratas arribados a la pol&#237;tica nacional, ajust&#225;ndola al talle de su mediocridad e intereses pecuniarios, pregonan que resulta imperioso recrear en la Argentina una suerte de Pactos de la Moncloa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Quiz&#225; ignoren que el instrumento suscripto en Madrid el 27 de octubre de 1977, tuvo consenso mayoritario entre la dirigencia y los partidos con representaci&#243;n parlamentaria, sobre todo en sus lineamientos econ&#243;micos cuando soportaba aquella Naci&#243;n una tasa inflacionaria de casi el cincuenta por ciento anual.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En cambio contaron con menos adhesi&#243;n los acuerdos sobre cuestiones jur&#237;dicas y pol&#237;ticas concernientes a otras reformas democr&#225;ticas: el reconocimiento de la libertad de prensa, el derecho de reuni&#243;n y asociaci&#243;n y ciertas modificaciones a la legislaci&#243;n penal, como la despenalizaci&#243;n del adulterio y el amancebamiento, cuestiones todas que se abstuvo de suscribir el derechista Partido Popular bajo el liderazgo de Manuel Fraga Iribarne.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tal vez, entonces, a lo que apunta esta campa&#241;a &#8220;moncloense&#8221; es m&#225;s bien a emular aqu&#237; la ley Nro. 46 de amnist&#237;a &#8220;de todos los actos de intencionalidad pol&#237;tica, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas&#8221;, votada por las Cortes y sancionada por el Rey Juan Carlos el 15 de octubre de 1977. O sea un imposible retrotraer y desplazar la realidad argentina al minuto cero de la lejana y ajena transici&#243;n posfranquista, y s&#243;lo para el caso con la subalterna intenci&#243;n de garantizar la impunidad de los violadores nativos de los derechos humanos.&lt;/p&gt; &lt;dl class='spip_document_1060 spip_documents spip_documents_right' style='float:right;width:120px;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;img src='http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L95xH124/jpg_Sacerdotes_vascos_asesinados-74385.jpg' width='95' height='124' alt='JPEG - 2.2 KB' style='height:124px;width:95px;' /&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:120px;'&gt;&lt;strong&gt;Sacerdotes vascos asesinados&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;Si as&#237; se piensa ser&#225; olvidando que cada pueblo, como en su momento el espa&#241;ol, suele fundar sus libertades con contramarchas y entre escollos, sembrando derechos entre los intersticios del precedente r&#233;gimen en retirada. Y sobre todo que no se repite la historia, menos aun para rebajar logros institucionales a nivel de burlas a la justicia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Aclarado lo que antecede, queda en evidencia con el vergonzoso proceso seguido contra el juez Baltasar Garz&#243;n, que parte de lo actuado en Espa&#241;a en concordancia con el esp&#237;ritu aperturista de la transici&#243;n piloteada por &lt;strong&gt;Adolfo Su&#225;rez&lt;/strong&gt;, fue algo as&#237; como una tabla de salvaci&#243;n, sin duda id&#243;nea en su momento y su contexto para salir de una dictadura de casi cuatro d&#233;cadas, pero que viene a ahogar hoy muchas expectativas de verdad, memoria y justicia, precisamente en un instaurado ya Estado de Derecho que debiera garantizar y hacer efectivos esos valores de la civilizaci&#243;n, mal que les pese a las derechas cavern&#237;colas y al mism&#237;simo Cardenal Arzobispo de Madrid y presidente de la Comisi&#243;n Episcopal Espa&#241;ola, &lt;strong&gt;Monse&#241;or Antonio Mar&#237;a Rouco Varela&lt;/strong&gt;, que ante la investigaci&#243;n de los cr&#237;menes del franquismo expres&#243; &#8220;que a veces es necesario olvidar (...) para purificar la memoria&#8221;(&#161;!). Ser&#225; que una cosa era juzgar a las dictaduras latinoamericanas o al terrorismo separatista y otra poner el dedo en la llaga de la propia y no cerrada historia espa&#241;ola reciente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sin embargo, tambi&#233;n en nuestro pa&#237;s tenemos lo nuestro y hay formadores de opini&#243;n que acent&#250;an que la destituci&#243;n de &lt;strong&gt;Baltasar Garz&#243;n&lt;/strong&gt; es un tema privativo de la judicatura peninsular y que gestos como el de la Presidenta de la Naci&#243;n de concurrir a saludar al ex magistrado otrora amenazado por la ETA y las mafias del narcotr&#225;fico que investig&#243;, constituye una intromisi&#243;n intolerable en el libre juego de las instituciones de otro Estado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;M&#225;s all&#225; pues de la asepsia pilatuna pregonada, en el fondo de lo que se regodean es que a treinta y cinco a&#241;os de la muerte del &#8220;Caudillo&#8221;, algo siga atado y bien atado: la p&#225;gina negra de la represi&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y qu&#233; decir sobre las cartas de lectores que en consonancia con ciertas l&#237;neas editoriales hacen gala del m&#225;s anacr&#243;nico reaccionarismo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Como en una de ellas, aparecida en &lt;strong&gt;La Naci&#243;n&lt;/strong&gt; el 22 de mayo del corriente, se recomend&#243; con mofa a Garz&#243;n leer &#8220;durante su forzado retiro la vida de los santos y los m&#225;rtires espa&#241;oles, comenzando con &lt;strong&gt;San H&#233;ctor Valdivielso S&#225;ez&lt;/strong&gt;&#8221; -el miembro de la orden lasallana nacido en Buenos Aires, en el barrio de Boedo, el 31 de octubre de 1910 y asesinado por milicianos comunistas, junto a varios otros hermanos de esa congregaci&#243;n, en el a&#241;o 1934 durante la Revoluci&#243;n de Asturias, una revuelta previa a la Guerra Civil Espa&#241;ola-, repliqu&#233; yo con otra carta al matutino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;All&#237; sin impugnar de manera alguna la referencia a la memoria de San H&#233;ctor, ante cuya imagen suelo rezar en la porte&#241;a Iglesia de San Nicol&#225;s de Bari, parroquia que en su anterior emplazamiento fue testigo de su bautismo a los tres a&#241;os de edad, trat&#233; de complementar otros datos sobre el luctuoso tema de los cr&#237;menes de religiosos durante la contienda.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mi correo no fue publicado en &lt;strong&gt;La Naci&#243;n&lt;/strong&gt; y en cambio apareci&#243; en &lt;strong&gt;Tiempo Argentino&lt;/strong&gt; el 29 de mayo, con nuevo texto donde resalt&#233; que &#8220;la Tribuna de doctrina&#8221; pasaba por alto aclaraciones a lo dicho cuanto menos con ligereza en la secci&#243;n de Cartas de Lectores, sobre quien orden&#243; nada menos que la detenci&#243;n de &lt;strong&gt;Augusto Pinochet&lt;/strong&gt; en Londres.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Porque v&#237;ctimas y m&#225;rtires, victimarios y asesinatos hubo en ambos bandos y no es que se trate de oponer muertos a otros muertos, sino de ejercitar la memoria de manera imparcial. Por ejemplo, con el recuerdo del Padre Mui&#241;o, capell&#225;n del Hospital de Toledo y sacrificado all&#237; a machetazos el 27 de septiembre de 1936 por los &#8220;caballeros&#8221; de la Legi&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El del Padre &lt;strong&gt;Jos&#233; Pascual Duaso&lt;/strong&gt;, p&#225;rroco de Loscorrales (Huesca), muerto por falangistas el 22 de diciembre de 1936. O el de los sacerdotes vascos fusilados por los &#8220;nacionales&#8221; en circunstancias que denunci&#243; ante P&#237;o XI el entonces Obispo de &lt;strong&gt;Vitoria Mateo M&#250;gica Urrestarazu&lt;/strong&gt; (1870-1968), autor del libro &#8220;Imperativos de mi conciencia&#8221; editado en Buenos Aires y uno de los dos &#250;nicos prelados -el otro fue el Arzobispo de Tarragona creado Cardenal en 1921, &lt;strong&gt;Francisco de As&#237;s Vidal y Barraquer&lt;/strong&gt; (1868-1943), un defensor de la lengua catalana y de su empleo en las homil&#237;as- que se negaron a firmar en julio de 1937 la Carta Colectiva del Episcopado Espa&#241;ol redactada por el Cardenal Isidro Gom&#225; y Tom&#225;s, aquel purpurado que llam&#243; &#8220;Cruzada&#8221; a la rebeli&#243;n apoyada por Hitler y Mussolini contra la Segunda Rep&#250;blica.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En cuanto al tema del fusilamiento de los sacerdotes y religiosos vascos por las tropas del general Emilio Mola -el jefe rebelde que a su muerte en 1937, en un accidente de aviaci&#243;n, viv&#243; Manuel Machado: &#8220;Mientras repite la gloria: / &#161;Emilio Mola! &#161;Presente!&#8221;-, dio lugar a que P&#237;o XI enviara a Euzkadi a Monse&#241;or Hildebrando Antoniutti con el fin de proteger al clero del pa&#237;s y hasta llegara a lamentarse el propio Pont&#237;fice frente al hecho de que &#8220;en la Espa&#241;a de Franco se fusila a los sacerdotes igual que en la zona republicana&#8221;, seg&#250;n consigna el historiador eclesi&#225;stico Hilari Raguer, de la Abad&#237;a de Montserrat, que investig&#243; en los archivos vaticanos los informes secretos de Monse&#241;or Antoniutti.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Pero si para entonces s&#243;lo hubo lamentaciones de Aquiles Ratti (P&#237;o XI) y alg&#250;n tibio pedido de Monse&#241;or Gom&#225; a Franco para que parara &#8220;la sangr&#237;a de los curas&#8221;; despu&#233;s, durante d&#233;cadas, se extendi&#243; sobre esos y otros m&#225;rtires el olvido, y no s&#243;lo el previsible de los vencedores sino tambi&#233;n el incre&#237;ble de las jerarqu&#237;as de la Iglesia. Reci&#233;n en julio de 2009, los prelados de Bilbao, San Sebasti&#225;n y Vitoria, Monse&#241;ores &lt;strong&gt;Ricardo Bl&#225;zquez, Mario Iceta, Juan Mar&#237;a Uriarte y Miguel Asurmendi&lt;/strong&gt;, celebraron una misa en la Catedral de Vitoria en conmemoraci&#243;n de los sacerdotes que &#8220;habiendo sido ejecutado por los vencedores, han sido relegados al silencio&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sus nombres son: &lt;strong&gt;Jos&#233; Adarraga Legorburu, Gervasio Albisu Bidaur, Joaqu&#237;n Ar&#237;n Oyarz&#225;bal, Jos&#233; Ariztimu&#241;o Olaso, Leandro Guridi Arrazola, Joaqu&#237;n Iturricastillo Aranz&#225;bal, Mart&#237;n Lecuona Echabeguren, Jos&#233; Marquiegui Olaz&#225;bal, Alejandro Mendikute Liceaga, Celestino Onaind&#237;a Zuluaga -de quien se dice cay&#243; bajo las balas entonando el Tedeum-, Jos&#233; Otano Migu&#233;lez, Jos&#233; Ignacio Pe&#241;agaricano Soloz&#225;bal, Jos&#233; Sagarna Uriarte, Le&#243;n Urtiaga Elezburu, Antonio Bomb&#237;n y Aniceto de Eguren&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Aunque cabe subrayar que en el tomo I del &#8220;Diccionario de la Guerra Civil Espa&#241;ola&#8221; (Editorial Planeta, Barcelona, 1987, p&#225;gina 195) de &lt;strong&gt;Manuel Rubio Cabeza&lt;/strong&gt;, en la voz &#8220;Clero Vasco&#8221;, adem&#225;s de los anteriormente citados se menciona el ajusticiamiento de otro sacerdote &#8220;llamado Luco o Lupo, y (de) un colegial carmelita de Larrea, que fue hecho prisionera en Villarreal y que, muy probablemente, fue sacado de un hospital de Vitoria y fusilado momentos despu&#233;s.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Para todos ellos cabe aguardar, con renovada esperanza, el homenaje de Benedicto XVI en su anunciado viaje a Madrid en 2011, si es que no considerara del caso exaltar antes incluso sus virtudes cristianas vividas en grado heroico y en consonancia con lo manifestado por el Evangelista San Juan: &#8220;no hay mayor amor que dar la vida por los amigos&#8221;. O sea por el pueblo.&lt;/p&gt; &lt;ul class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Carlos Mar&#237;a Romero Sosa&lt;/strong&gt; es abogado, escritor y periodista.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Blog: &lt;a href='http://poeta-entredossiglos.blogspot.com/' class='spip_out' rel='nofollow external'&gt;http://poeta-entredossiglos.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Alberti y sus espacios habitados</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Alberti-y-sus-espacios-habitados.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Alberti-y-sus-espacios-habitados.html</guid>
		<dc:date>2010-04-28T22:41:40Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;Joan Carles Fogo Vila, con buen gusto, no cay&#243; en la herej&#237;a de segmentar la humanidad de Rafael Alberti con mirada parcial de especialista.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Cultura-.html" rel="directory"&gt;Cultura&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;dl class='spip_document_1017 spip_documents spip_documents_right' style='float:right;width:200px;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Rafael_Alberti.jpg' width='200' height='214' alt='JPEG - 35.5 KB' /&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:200px;'&gt;&lt;strong&gt;Rafael Alberti&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;En general todo an&#225;lisis literario, conlleva situar en su tiempo al autor escogido y vincularlo as&#237; con las figuras y los hechos contempor&#225;neos de su trayectoria vital. Empero, complementario sino paralelo de aquel canon, para asomarse a una personalidad, un estilo y un compromiso est&#233;tico, existe asimismo otra forma de aproximaci&#243;n: se trata de atender a los diferentes espacios territoriales transitados y abarcados por una existencia creadora.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Tanto m&#225;s que si como en el caso de la de &lt;strong&gt;Rafael Alberti&lt;/strong&gt;, se la testimonia con mucho de pict&#243;rico en la subjetividad de su poes&#237;a y su prosa; logrando dibujar un mundo interior con integradas perspectivas de abrigo o intemperie, marcos referenciales en los que hay coloridos que se niegan a desvanecerse y cobran brillo con la evocaci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;As&#237; por ejemplo, se destaca un haz de tonalidades entre los tupidos ramajes de su ensayo autobiogr&#225;fico &lt;i&gt;&#8220;La arboleda perdida&#8221;&lt;/i&gt;; justamente porque si aquella memoria vegetal qued&#243; perenne en el tiempo -en ese tiempo humano irreparable que dijera Virgilio-, permanece de igual modo a salvo de tijeras podadoras en el rescate detallado de las cosas y los lugares entramados por la intencionada magia de la emoci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y es que ello precisamente, la universalizaci&#243;n espiritualizada de la territorialidad, reproduci&#233;ndola como tercera dimensi&#243;n de la palabra, como equilibrio logrado entre la correspondencia visual y musical del idioma en el frente y perfil de la letra escrita, tal cual puede rastrearse tambi&#233;n en &lt;strong&gt;Garc&#237;a Lorca&lt;/strong&gt;, en &lt;strong&gt;Aleixandre&lt;/strong&gt;, en &lt;strong&gt;Cernuda o en Salinas&lt;/strong&gt;, fue una de las caracter&#237;sticas de la Generaci&#243;n del 27.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y lo fue por los climas de elevaci&#243;n metaf&#237;sica que redefinen el paisaje exterior en vez de reconocerlo para asumirlo en grado m&#225;s bien de conciencia territorial y en ejercicio de responsabilidad patri&#243;tica, seg&#250;n en su momento lo hicieran &lt;strong&gt;Unamuno, Azor&#237;n&lt;/strong&gt; y otros exponentes de la Generaci&#243;n del 98, en actitudes que se extremaron luego de las p&#233;rdidas coloniales de Cuba y Filipinas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; En &lt;i&gt;&#8220;Los espacios habitados de Rafael Alberti&#8221;&lt;/i&gt; (Fundaci&#243;n Rafael Alberti, Espa&#241;a, 2009), un libro de casi trescientas p&#225;ginas de &lt;strong&gt;Joan Carles Fogo Vila&lt;/strong&gt;, arquitecto y doctor en arquitectura nacido en Buenos Aires en 1955 y residente desde su infancia en Barcelona donde se gradu&#243; en la Universidad Polit&#233;cnica de Catalu&#241;a, se asoma el autor con singular originalidad, documenta con erudici&#243;n y resuelve con intuici&#243;n el tema de las azarosas geograf&#237;as del poeta. De tal modo revive el alma de regiones ya campesinas o ciudadanas, ya espa&#241;olas o del destierro, ya con abiertos horizontes a la vista o detallando la descripci&#243;n de los variados estilos arquitect&#243;nicos de los edificios que encerraron o preservaron su habitar trashumante.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_1018 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:200px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L200xH250/jpg_Espacios_Habitados_-_Libro-698a3.jpg' width='200' height='250' alt=&quot;&quot; style='height:250px;width:200px;' /&gt;&lt;/span&gt;El del artista integral, sin gestos rupturistas, que no en vano titul&#243; uno de sus libros &lt;i&gt;&#8220;Cal y canto&#8221;&lt;/i&gt; y al hacerlo, exalt&#243; tanto el elemento blanqueador de los frentes e interiores de las casas con ventanales asomados al mar de C&#225;diz, cuanto el pedregullo que pone su cuota de solidez para elevar y sostener muros capaces de albergar ilusiones hogare&#241;as o de sitiar y detener impulsos aventureros.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Sin perder detalle se cuenta sobre sus domicilios a menudo transitorios que alquil&#243; en Europa y Am&#233;rica; refugios valorizados por vivencias y casi nunca posesiones en sentido estricto, por estar m&#225;s enraizadas en el esp&#237;ritu del habitante que inscriptas a su nombre en los registros de propiedad inmobiliaria correspondientes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;strong&gt;Fogo Vila&lt;/strong&gt; va a rastrear la presencia y el latir de esos espacios vitales en todas y cada una de las obras de Alberti, para trazar de ese modo una biograf&#237;a espacial en un &#8220;collage&#8221; con distancias, proximidades y &#8220;afinidades electivas&#8221; del gaditano universal, venido al mundo en 1902 en la calle Palacios Nro. 46 de El Puerto de Santa Mar&#237;a. Anota as&#237; en el primer cap&#237;tulo una confidencia del artista extra&#237;da de &lt;i&gt;&#8220;La arboleda perdida&#8221;&lt;/i&gt;: la revelaci&#243;n de haber nacido en los blancos &#8220;de la cal, que tanto recorta las aristas y contrasta con sus sombras azules, que van desde los m&#225;s p&#225;lidos a los m&#225;s violentos. Los balcones y las ventanas, los altos barandales pintados de verde y aun de negro, ponen la cal como un fondo de pentagramas musicales, p&#225;ginas en partituras para ser cantadas por el viento.&#8221;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; En sucesivos cap&#237;tulos se estudian luego otras relaciones espacio-temporales que marcaron a fuego a Alberti y a su amigo &lt;strong&gt;Garc&#237;a Lorca&lt;/strong&gt;, como cuando se asomaron ambos a la ciudad de Nueva York, aunque cada uno por su lado y con pocos a&#241;os de diferencia al tiempo en que la visit&#243; el arquitecto franco suizo &lt;strong&gt;Charles Edouard Jeanneret&lt;/strong&gt;, m&#225;s conocido por Le Corbusier. Sabido es que all&#237;, la desolaci&#243;n ante la &#8220;arquitectura extrahumana&#8221; &#8211;la adjetiva as&#237; el escritor del volumen en cuesti&#243;n-, dict&#243; al granadino los versos de &lt;i&gt;&#8220;Poeta en Nueva York&#8221;&lt;/i&gt;, en tanto el gaditano, que viaj&#243; en los a&#241;os 30 a los Estados Unidos en compa&#241;&#237;a de su esposa &lt;strong&gt;Mar&#237;a Teresa Le&#243;n&lt;/strong&gt;, compuso su libro antiimperialista &#8220;13 bandas y 48 estrellas&#8221; donde hay versos tan combativos como los que expresan: &lt;i&gt;&#8220;Nueva York, Wall Street, banca de sangre,/ &#225;ureo pulm&#243;n, comido de gangrena,/ ara&#241;a de tent&#225;culos que hilan/ fr&#237;amente la muerte de otros pueblos.&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; M&#225;s adelante se arriba a los testimonios de la &#8220;arquitectura de la destrucci&#243;n&#8221;, de las ruinas y los escombros provocados por la Guerra Civil Espa&#241;ola. Cuadra bien entonces la descripci&#243;n hecha de la madrile&#241;a Casa de las Flores en el barrio de Arg&#252;elles, obra del arquitecto &lt;strong&gt;Secundino Zuazo&lt;/strong&gt;; un edificio en el que a sugerencia del propio Alberti, quien habitaba en sus inmediaciones, ocup&#243; un piso &lt;strong&gt;Pablo Neruda&lt;/strong&gt; cuando era c&#243;nsul de Chile en Madrid.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Contin&#250;a el periplo est&#233;tico-biogr&#225;fico a trav&#233;s del an&#225;lisis de la &#8220;arquitectura del exilio&#8221;, primero la del muy se&#241;orial Par&#237;s y luego la de los diferentes ambientes argentinos. Parecen verse las galer&#237;as provincianas de la cordobesa localidad de Totoral, all&#237; donde Alberti concluy&#243; su libro &lt;i&gt;&#8220;Entre el clavel y la espada&#8221;&lt;/i&gt;. Y se reconocen rejuvenecidos los majestuosos m&#225;s que funcionales edificios del Buenos Aires de los a&#241;os cuarenta del siglo XX, la metr&#243;polis cuya arquitectura, a juicio de Borges, &#8220;atenu&#243; lo espa&#241;ol y tendi&#243; a lo italiano&#8221; (porque) &#8220;diferir de los padres es tal vez una fatalidad de los hijos&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En concreto vienen a referencia datos sobre las viviendas porte&#241;as de Alberti, establecido primero en la Avenida Las Heras n&#250;mero 3873 y finalmente en el sexto piso del edificio de departamentos de Avenida Pueyrred&#243;n n&#250;mero 2471, frente a la Plaza Francia. All&#237; el matrimonio de &lt;strong&gt;Rafael y Mar&#237;a Teresa Le&#243;n&lt;/strong&gt; cont&#243; entre sus vecinos a otro &#8220;transterrado&#8221;, el madrile&#241;o Luis Jim&#233;nez de Az&#250;a, jurista, pol&#237;tico y presidente &#8211;en el exilio- de la Rep&#250;blica Espa&#241;ola, y a &lt;strong&gt;Vittorio Mussolini&lt;/strong&gt;, hijo del Dictador.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; En extenso se detiene a continuaci&#243;n &lt;strong&gt;Fogo Vila&lt;/strong&gt; en la que denomina &#8220;arquitectura de la amistad&#8221;, o de la distensi&#243;n vacacional, simbolizada en La Gallarda de Punta del Este, en la costa uruguaya; una vivienda de veraneo de estilo racional &#8220;implantada en un apretado bosque&#8221; y que proyect&#243; &lt;strong&gt;Antoni Bonet&lt;/strong&gt;, el urbanista homenajeado por el mismo Alberti en el soneto que comienza diciendo: &#8220;A ti, arquitecto de la luz, tocado/ del soplo de la mar grecolatina&#8221;. Por sus habitaciones espaciosas correteaba Aitana, la hija de Rafael y Mar&#237;a Teresa nacida en Buenos Aires en 1941. En tanto, pasaban por la casa siempre de puertas abiertas para la confraternidad, los amigos argentinos &lt;strong&gt;Oliverio Girondo, Luis Saslavsky&lt;/strong&gt;, el pintor brasile&#241;o residente en Montevideo por motivos pol&#237;ticos C&#225;ndido Portinari o el pintor y poeta andaluz, &#237;ntimo de Picasso, &lt;strong&gt;Manolo &#193;ngeles Ortiz&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Sin perder el hilo cronol&#243;gico, se destaca despu&#233;s el per&#237;odo del exilio italiano del poeta que trascurri&#243; entre 1963 y 1977. Se sigue o persigue el andar de sus pasos peregrinos que le inspiraron los libros &lt;i&gt;&#8220;Roma, peligro para caminantes&#8221;&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;&#8220;Sonetos romanos&#8221;&lt;/i&gt;: &lt;i&gt;&#8220;Dej&#233; por ti todo lo que era m&#237;o./ Dame T&#250;, Roma, a cambio de mis penas,/ Tanto como dej&#233; para tenerte.&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Fogo Vila repara con mirada profesional en las fachadas e ingresa con recogimiento dentro de la intimidad de sus residencias romanas de Monserrato, n&#250;mero 20, y de V&#237;a Garibaldi, n&#250;mero 88, en el Barrio del Trast&#233;vere, donde lo visitaba &lt;strong&gt;Pier Paolo Pasolini&lt;/strong&gt; hasta su asesinato en noviembre de 1975.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Buen dibujante de l&#237;neas, sin fallarle nunca el pulso, la imaginaci&#243;n y las certezas, el autor cierra el c&#237;rculo vital de Alberti registrando la arquitectura testigo de sus a&#241;os finales, ya reinstalado en la Espa&#241;a de la recuperaci&#243;n democr&#225;tica tras la muerte de Franco, deteni&#233;ndose en el peque&#241;o apartamento de Princesa, n&#250;mero 3, cerca de la Plaza de Espa&#241;a. &#8220;Este no es el Madrid que yo dej&#233;&#8221;, se hab&#237;a lamentado o quiz&#225; no tanto al regreso, frente a los adelantos edilicios de la Villa y Corte y sin duda al ambiente de &#8220;destape&#8221; reinante que enterr&#243; las hip&#243;critas mojigater&#237;as de los casi cuarenta a&#241;os de represi&#243;n pol&#237;tica, art&#237;stica y sexual.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Al cabo, viene a darse punto final a la obra ante la casa gaditana Ora Mar&#237;tima, de la calle Albarizas, n&#250;mero 7, en la urbanizaci&#243;n Las Vi&#241;as, de El Puerto de Santa Mar&#237;a, cedida por el Ayuntamiento al poeta. All&#237; muri&#243; Rafael en la noche del 27 de octubre de 1999 mientras el viento pondr&#237;a bautismales brisas salinas en la frente del &lt;i&gt;&#8220;Marinero en tierra&#8221;&lt;/i&gt;. Brisas ciertamente capaces de signar &#8220;in aeternum&#8221; su nueva y definitiva identidad c&#243;smica.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Qu&#233; mejor elogio para &lt;strong&gt;Joan Carles Fogo Vila&lt;/strong&gt; que el poder decir al cabo de la lectura de su libro, que con acabada demostraci&#243;n de buen gusto no cay&#243; en la herej&#237;a de segmentar la humanidad de &lt;strong&gt;Rafael Alberti&lt;/strong&gt; con mirada parcial de especialista. Y que lejos de pretender encerrar y acallar bajo la letra impresa los ecos de su vida, con entusiasmo de ep&#237;gono, ha sabido darle, ahora, otro sost&#233;n en un abrazo intergeneracional.&lt;/p&gt; &lt;ul class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Carlos Mar&#237;a Romero Sosa&lt;/strong&gt; es escritor, periodista y abogado. Su &#250;ltimo libro, reci&#233;n aparecido, es &lt;strong&gt;&#8220;Fanales opacados&#8221;&lt;/strong&gt;.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Apostillas guemesianas</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Apostillas-guemesianas.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Apostillas-guemesianas.html</guid>
		<dc:date>2010-03-30T18:47:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;Sus p&#225;ginas han logrado reverdecer en m&#237; la pasi&#243;n por un destino de integraci&#243;n &#8220;suramericana&#8221; de cu&#241;o sanmartiniano y bolivariano, tanto como g&#252;emesiano y artiguista.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Actualidad-.html" rel="directory"&gt;Actualidad&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_999 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:200px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Artigas-Libro.jpg' width=&quot;200&quot; height=&quot;271&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;Abundan los libros de historia a secas; en tanto que se escriben tambi&#233;n otros, cuyas fuentes inspiradoras corren paralelas en intensidad con sus prop&#243;sitos investigativos o de divulgaci&#243;n y deben rastrearse, en particulares &#8220;historias&#8221; humanas y familiares. Lo expresado ocurre cuando esas elaboraciones intelectuales responden al sentimiento y hallan en &#233;l suficiente raz&#243;n justificadora y disparadora como para ahondar y reconstruir aspectos del pasado.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;Artigas entre estirpes y destinos&#8221;&lt;/strong&gt; (Impresora Gr&#225;fica, Montevideo, Uruguay, 2009), libro de &lt;strong&gt;Susana Dalmao de D&#8216;Atri y El&#237;as D'Atri&lt;/strong&gt;, que cont&#243; para su ordenamiento con la colaboraci&#243;n de &lt;strong&gt;Pablo Troise&lt;/strong&gt; -novelista, poeta, cr&#237;tico literario, periodista de opini&#243;n fogueado en las columnas montevideanas de &#8220;Marcha&#8221;, jurisconsulto, magistrado y ex Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Rep&#250;blica del Uruguay hasta su jubilaci&#243;n en el a&#241;o 2006-, corresponde a este &#250;ltimo tipo de obras descriptas: las concebidas desde la emoci&#243;n -y por ende escritas con la sangre del coraz&#243;n, seg&#250;n dec&#237;a Nietzsche-, sin por ello obviar ni la sana cr&#237;tica ni el soporte documental.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Precisamente aqu&#237;, y debido a razones geneal&#243;gicas, el aparato erudito incluye la reproducci&#243;n de papeles atesorados durante varias generaciones y nada hay de extra&#241;o en ello: &lt;strong&gt;Susana Dalmao&lt;/strong&gt; es descendiente directa del Protector de los Pueblos Libres y de do&#241;a &lt;strong&gt;Melchora Cuenca&lt;/strong&gt;, &lt;i&gt;&#8220;la sombra mestiza, americana de Artigas, cuando el H&#233;roe nacional tuvo en la Villa de Purificaci&#243;n del Hervidero la cre&#237;ble idea de imaginar el alma de un Pa&#237;s&#8221;&lt;/i&gt; (P&#225;gina 236).&lt;/p&gt; &lt;p&gt; A la profusa bibliograf&#237;a artiguista rioplatense -entre la que cabe mencionar t&#237;tulos como &lt;i&gt;&#8220;Jos&#233; Artigas el primer uruguayo precursor latinoamericano&#8221;&lt;/i&gt; de Jesualdo&#8221;, una cl&#225;sica biograf&#237;a editada por Losada en 1968; o los vol&#250;menes &lt;i&gt;&#8220;Artigas el h&#233;roe de Platania&#8221;&lt;/i&gt;, ensayo de filosof&#237;a de la historia debido a la pluma del general uruguayo Edgardo Ubaldo Genta dado a conocer en 1945, &lt;i&gt;&#8220;Artigas fundador de la nacionalidad y pr&#243;cer de la democracia americana&#8221;&lt;/i&gt; de Miguel V&#237;ctor Mart&#237;nez (1950), &lt;i&gt;&#8220;Artigas int&#233;rprete del federalismo republicano de Mayo&#8221;&lt;/i&gt; de &lt;strong&gt;Alfredo D&#237;az de Molina&lt;/strong&gt; (1966), &lt;i&gt;&#8220;Artigas. El jefe de los Orientales&#8221;&lt;/i&gt; de &lt;strong&gt;Fernando O Assun&#231;ao y Wilfredo P&#233;rez&lt;/strong&gt; (1983) y &lt;i&gt;&#8220;Artigas y el federalismo en el R&#237;o de la Plata&#8221;&lt;/i&gt; de Washington Reyes Abadie (1986)-, la obra en cuesti&#243;n aporta su cuota de originalidad, tanto por la estructura casi de relato cuanto por la novedosa informaci&#243;n. Salta a la vista que para procurarla no se descart&#243; ninguna fuente de consulta y hasta se apel&#243; a la tradici&#243;n oral y escrita.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Cada cap&#237;tulo tiende a instalar y dejar abierto incluso, a trav&#233;s de la fantas&#237;a po&#233;tica de alguna ilustrativa rima intercalada de &lt;strong&gt;Pablo Troise&lt;/strong&gt;, determinado aspecto historiogr&#225;fico: ya sea de &#237;ndole biogr&#225;fico, geneal&#243;gico, her&#225;ldico o cronol&#243;gico referente al Pr&#243;cer, a la &#233;poca con la presencia de sus personajes principales, a la mencionada compa&#241;era Melchora Cuenca, o al hijo de ambos, el Coronel &lt;strong&gt;Santiago Artigas Cuenca&lt;/strong&gt; y a su esposa leg&#237;tima, &lt;strong&gt;Ana Vallejo&lt;/strong&gt;, a quien la leyenda atribuy&#243; haber vivido ciento treinta a&#241;os. En cuanto a Santiago Artigas, a la fecha de su muerte, el 21 de enero de 1861 en la ciudad de Concordia, desempe&#241;aba interinamente el cargo de Comandante Militar del Departamento. En sus funerales recibi&#243; honores ordenados por el Gobernador de Entre R&#237;os, general &lt;strong&gt;Justo Jos&#233; de Urquiza&lt;/strong&gt; debido -expresa el decreto correspondiente- &lt;i&gt;&#8220;a los servicios prestados a la causa p&#250;blica as&#237; en su rango militar como en la administraci&#243;n del Departamento que le estaba confiado&#8221;&lt;/i&gt;. (Cabe anotar aqu&#237; que una comunicaci&#243;n acad&#233;mica firmada por &lt;strong&gt;Antonio P. Castro&lt;/strong&gt; incluida en la &lt;i&gt;&#8220;Revista del Instituto Argentino de Ciencias Geneal&#243;gicas&#8221;&lt;/i&gt; -A&#241;o VII, correspondiente a 1950-1951- se refiere justamente a &lt;i&gt;&#8220;Artigas y sus descendientes en Concordia&#8221;)&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; A medida que se avanza en la lectura de las casi 270 p&#225;ginas de &lt;i&gt;&#8220;Artigas entre estirpes y destinos&#8221;&lt;/i&gt; cobran ellas dinamismo propio y despiertan un sinn&#250;mero de conclusiones y porqu&#233; no de interrogaciones. Es destacable la inclusi&#243;n de detallados &#225;rboles geneal&#243;gicos que dan cuenta de las ramas entroncadas con el Padre del Federalismo, al que el general San Mart&#237;n &#8211;es de recordarlo- llam&#243; en carta fechada el 13 de marzo de 1819 y remitida desde Mendoza: &lt;i&gt;&#8220;Mi m&#225;s apreciable paisano y se&#241;or&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Adem&#225;s se muestran sin agobiar al lector los resultados de investigaciones coronadas con la obtenci&#243;n de datos de primera mano, como por ejemplo los relativos a los ancestros zaragozanos de Artigas, que contaba con antepasados oriundos de Puebla de Albort&#243;n en la provincia de Zaragoza, con lo que se descarta su supuesta procedencia paterna canaria. Se podr&#225; conjugar entonces ese y otros aspectos eruditos del volumen, con la coloquial narraci&#243;n de la peregrinaci&#243;n patri&#243;tica a la regi&#243;n espa&#241;ola de Arag&#243;n por parte de los autores Dalmao y D'Atri en busca de la casa solariega de Juan Antonio Artigas, a cuyo frente, hoy reconstruido, luce desde 1950 una placa conmemorativa al &lt;i&gt;&#8220;poblador de la Ciudad de Montevideo y abuelo de Jos&#233; G. de Artigas fundador de la Rep&#250;blica del Uruguay&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;dl class='spip_document_998 spip_documents spip_documents_right' style='float:right;width:180px;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;img src='http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L180xH224/jpg_Artigas2-3a64b.jpg' width='180' height='224' alt='JPEG - 7.2 KB' style='height:224px;width:180px;' /&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:180px;'&gt;&lt;strong&gt;Ideas pol&#237;ticas de Guemes y Artigas&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;Empero entre las varias secciones de la obra hay un cap&#237;tulo que merece especial detenimiento por motivos de elemental justicia hist&#243;rica y en raz&#243;n de que nos toca de cerca a los nacidos en la banda occidental del Plata: el titulado &lt;i&gt;&#8220;Artigas, H&#233;roe Nacional de los Argentinos&#8221;&lt;/i&gt;. No cabe duda: lo fue y lo es por derecho propio; as&#237; y no s&#243;lo como Pr&#243;cer Uruguayo debe ser reverenciado por los argentinos. Pi&#233;nsese que el combate de La Piedras librado el 18 de marzo de 1811 brind&#243; uno de los primeros triunfos militares a la Revoluci&#243;n de Mayo y &lt;i&gt;&#8220;llev&#243; el estandarte de la libertad hasta los muros de Montevideo&#8221;&lt;/i&gt;, como proclamara el propio vencedor. A juicio del historiador oriundo de Paysand&#250; &lt;strong&gt;Juan E. Pivel Devoto&lt;/strong&gt;, la victoria de Las Piedras &lt;i&gt;&#8220;consolid&#243; la posici&#243;n de la Junta de Buenos Aires en un momento dif&#237;cil de su gesti&#243;n. Recu&#233;rdese que Belgrano no hab&#237;a logrado en su campa&#241;a la adhesi&#243;n del Paraguay a la causa revolucionaria y que Castelli no hab&#237;a superado el poder de la reacci&#243;n en el Alto Per&#250;&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Sin proponer ucron&#237;as, resulta innegable que otro habr&#237;a sido el destino de la Patria Grande de contar el Jefe de los Orientales con los auxilios reclamados a las autoridades de la Buenos Aires portuaria, unitaria y angl&#243;filamente librecambista, en su lucha contra los contrarrevolucionarios espa&#241;oles y ni qu&#233; mencionar la alianza de los centralistas porte&#241;os con los portugueses de Brasil, invasores &lt;i&gt;&#8220;de Melo hasta Paysand&#250;&#8221;&lt;/i&gt; seg&#250;n poetiz&#243; F&#233;lix Luna. Del mismo modo, distinta ser&#237;a la historia de no haber rechazado la Asamblea Constituyente del a&#241;o XIII la incorporaci&#243;n de los diputados orientales y aceptado en cambio las Instrucciones de Soriano, aquel proyecto de Constituci&#243;n Liberal Federativa para las Provincias Unidas de la Am&#233;rica del Sur, embebido de republicanismo federalista.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hoy, desde la calle m&#225;s larga del mundo -seg&#250;n otro mito o zoncera argentina-, la que lleva el nombre del &#8220;m&#225;s grande hombre civil de la tierra de los argentinos&#8221;, en florilegio de Mitre, quiz&#225;s el fantasma de Bernardino Rivadavia, gobernante progresista en tantos aspectos, siga penando sin poder desandar ya sus &#8220;yerros&#8221; pol&#237;ticos con respecto al destino de la Provincia Oriental cuyo lema en el escudo artiguista, con s&#237;mbolos charr&#250;as para esc&#225;ndalo de los doctores porte&#241;os, no dejaba lugar a dudas: &#8220;Con libertad ni ofendo ni temo&#8221;. Y lo propio corresponder&#225; al del enviado de Rivadavia a R&#237;o de Janeiro, Manuel Jos&#233; Garc&#237;a; o al de Manuel de Sarratea, el Gobernador de Buenos Aires que llam&#243; &#8220;traidor&#8221; a Artigas - y al que el c&#225;ustico Liborio Justo en su obra &#8220;Nuestra patria vasalla&#8221; consider&#243; un instrumento de Inglaterra- y al de &lt;strong&gt;Gervasio Antonio de Posadas&lt;/strong&gt; que en un bando directorial declar&#243; al oriental &#8220;Infame, privado de sus empleos y fuera de la ley&#8221;, anticip&#225;ndose al ep&#237;teto de &#8220;b&#225;rbaro desorganizador&#8221; que le dio &lt;strong&gt;Vicente Fidel L&#243;pez&lt;/strong&gt; en carta a Mitre. Transitar&#225;n espectrales aquellos pr&#243;ceres, que lo son con sus aciertos merecedores del bronce y con desaciertos como para fundir el metal, sin cruzarse siquiera en la nomenclatura porte&#241;a con la arteria que por quince cuadras bordea Palermo y recuerda al patriota gestor del Congreso de Tucum&#225;n coronel &lt;strong&gt;Jos&#233; Javier D&#237;az&lt;/strong&gt;, aquel primer gobernador elegido por el pueblo de C&#243;rdoba que en 1815 declar&#243; a su Provincia &lt;i&gt;&#8220;enteramente separada del gobierno de Buenos Aires y cortada toda relaci&#243;n bajo los auspicios y protecci&#243;n del General de los Orientales, que se constituye en garante de su libertad&#8221;&lt;/i&gt;. (P&#225;gina 213).&lt;/p&gt; &lt;p&gt; De acuerdo pues con la l&#237;nea americanista e integracionista trazada por Dalmao y D'Atri, un aspecto tal vez digno de desarrollarse en una pr&#243;xima edici&#243;n del libro podr&#237;a ser el que hace a la relaci&#243;n entre Jos&#233; Artigas con Mart&#237;n Miguel de G&#252;emes, espor&#225;dico v&#237;nculo epistolar al que trascend&#237;an sus notorias coincidencias en aspectos fundamentales de sus respectivos idearios pol&#237;ticos y hasta sociales. Como que el primero &lt;i&gt;&#8220;tres a&#241;os antes que naciera Marx/ y ciento cincuenta antes de que ro&#241;osos diputados la/ convirtieran en otro expediente demorado/ borrone&#243; una reforma agraria que a&#250;n no ha conseguido el/ homenaje catastral&#8221;&lt;/i&gt;, en versos de &lt;strong&gt;Mario Benedetti&lt;/strong&gt;, en tanto que el segundo, &#8220;precursor instintivo del socialismo&#8221; en concepto de Joaqu&#237;n Castellanos citado por &lt;strong&gt;Gregorio Caro Figueroa&lt;/strong&gt;, promulg&#243; el Fuero Gaucho hacia 1816, que si bien no represent&#243; estrictamente una redistribuci&#243;n de tierras, eximi&#243; a los combatientes que proven&#237;an del paisanaje del pago de arriendos, medida suficiente para despertar la furia de las oligarqu&#237;as terratenientes nativas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; S&#243;lo es conocida una carta de Artigas al Caudillo salte&#241;o fechada en el &#8220;A&#241;o 7 de Nuestra Regeneraci&#243;n&#8221;; un texto lleno de cr&#237;ticas para &lt;i&gt;&#8220;La fr&#237;a indiferencia de Buenos Aires y sus agentes de aquella Corte&#8221;&lt;/i&gt;. &#8220;Corte&#8221; de pacotilla, previsiblemente repudiada por el dem&#243;crata popular que bajo la influencia del contractualismo roussoniano, supo manifestar en su oraci&#243;n c&#237;vica ante el Congreso de las Tres Cruces (1813): &lt;i&gt;&#8220;Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana&#8221;&lt;/i&gt;. El historiador Luis G&#252;emes Ramos Mej&#237;a, en el tomo 6 de su &lt;i&gt;&#8220;G&#252;emes Documentado&#8221;&lt;/i&gt; menciona a su vez la sola ep&#237;stola de que se tenga noticia dirigida por su antepasado al Jefe Oriental y de la que apenas existe referencia en otra de Manuel Belgrano de 1817: &lt;i&gt;&#8220;Remito la carta de Ud. para Artigas. Est&#225; muy bien puesta y al caso&#8221;&lt;/i&gt;. Si hubo escaso correo entre ambos centauros de la libertad, ser&#237;a de seguro porque otras eran sus aflicciones frente al enemigo externo y perentorias las responsabilidades para con sus gobernados. No obstante, el folclore po&#233;tico del Noroeste argentino recogi&#243; una copla en la que sabidur&#237;a popular sintetizaba e identificaba perfectamente las visiones nada sectarias de los dos pr&#243;ceres:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;G&#252;emes y Artigas
&lt;br /&gt;hermanos son;
&lt;br /&gt;de patrias chicas
&lt;br /&gt;har&#225;n naci&#243;n&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;*****&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Tengo a la vista los originales de una conferencia de &lt;strong&gt;Carlos Gregorio Romero Sosa&lt;/strong&gt;, pronunciada en Buenos Aires -el 16 de junio de 1976- con el auspicio de la Representaci&#243;n del Gobierno de Salta en la Capital Federal con motivo de los homenajes tributados en el 155 aniversario de la muerte del H&#233;roe Gaucho. &lt;i&gt;&#8220;Esbozo de las ideas pol&#237;ticas del General Mart&#237;n Miguel de G&#252;emes&#8221;&lt;/i&gt; fue el tema de la disertaci&#243;n paterna. Advierto al leer la pieza manuscrita e in&#233;dita, que en varios pasajes se hace referencia, en extenso, a las concordancias entre el ideario independista, federalista -no an&#225;rquico ni disolvente- y de contenido social g&#252;emesiano con la filosof&#237;a que inspiraba las Instrucciones de Artigas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Por eso, m&#225;s all&#225; de los m&#233;ritos objetivos del libro en cuesti&#243;n, tomo conciencia de que en el plano estrictamente personal, &lt;i&gt;&#8220;Artigas entre estirpes y destinos&#8221;&lt;/i&gt;, me ha conducido con naturalidad a una de mis propias estirpes, valga el hecho de parafrasear su t&#237;tulo. Y que sus p&#225;ginas han logrado reverdecer en m&#237; la pasi&#243;n por un destino de integraci&#243;n &#8220;suramericana&#8221; de cu&#241;o sanmartiniano y bolivariano, tanto como g&#252;emesiano y artiguista. Que nada tiene que ver con el otro, con el amargo &#8220;destino sudamericano&#8221; que Borges, en su &#8220;Poema conjetural&#8221;, puso en boca de &lt;strong&gt;Francisco Narciso de Laprida&lt;/strong&gt; asesinado por las huestes de &lt;strong&gt;F&#233;lix Aldao&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;ul class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;li&gt;&lt;strong&gt; Carlos Mar&#237;a Romero Sosa&lt;/strong&gt;
&lt;br /&gt;es abogado, escritor y periodista.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Un ejemplo de laboriosidad intelectual</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Un-ejemplo-de-laboriosidad.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Un-ejemplo-de-laboriosidad.html</guid>
		<dc:date>2010-03-03T20:43:20Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;El profesor Mario Tesler, del cual doy fe que es el arquetipo del investigador riguroso.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Actualidad-.html" rel="directory"&gt;Actualidad&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_974 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:150px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_MarioTesler.jpg' width=&quot;150&quot; height=&quot;226&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&#8220;Estoy en pie de guerra contra la Argentina superior, ya preparada&#8230; &#161;Mal preparada!&#8221;&lt;/i&gt;, fustig&#243; &lt;strong&gt;Witold Gombrowicz&lt;/strong&gt; en su &lt;i&gt;&#8220;Diario argentino&#8221;&lt;/i&gt;. Y s&#237;, habr&#237;a que escribir tratados sobre los &#8220;culturosos &#237;dolos&#8221; con pies de barro y los especialistas en nader&#237;as que van sacando pecho por divagar con voz impostada sobre &lt;i&gt;&#8220;cosas que no son&#8221;&lt;/i&gt;, como dijera &lt;strong&gt;Leonardo Castellani&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, gratifica que aun cuando sea escasa, subsista todav&#237;a otra especie de compatriotas empe&#241;osos y autoexigentes; dos virtudes del car&#225;cter que dirigidas al conocimiento posibilitan que haya en el mundo eruditos y en casos excepcionales hasta sabios que comprenden, filos&#243;ficamente, que la vida se sale incluso de los datos y los detalles que trabajosa y silenciosamente re&#250;nen.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tengo amistad con uno de esos argentinos especiales: con el profesor &lt;strong&gt;Mario Tesler&lt;/strong&gt;, del cual doy fe que es el arquetipo del investigador riguroso, pero no del estudioso as&#233;ptico fuera del tiempo y ajeno al pa&#237;s y a sus problemas. Nada de eso, porque sencillamente Mario investiga para que el pa&#237;s tenga tiempos mejores.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;As&#237; por ejemplo, preocupado desde siempre por el tema de nuestras Malvinas, supo denunciar en 1979 en un documentad&#237;simo libro un hecho poco conocido: &lt;i&gt;&#8220;c&#243;mo Estados Unidos provoc&#243; la usurpaci&#243;n inglesa&#8221;&lt;/i&gt;. Y as&#237; sus dem&#225;s investigaciones -m&#225;s de cuatrocientas editadas- que versan sobre diversas cuestiones hist&#243;ricas, bibliogr&#225;ficas, bibliotecol&#243;gicas y filol&#243;gicas, adem&#225;s de la solidez expositiva y de lo irrebatible de las conclusiones por cuenta del graduado universitario en Bibliotecolog&#237;a y Documentaci&#243;n y del Miembro de N&#250;mero de la &lt;strong&gt;Academia Porte&#241;a del Lunfardo&lt;/strong&gt;, obedecen a un objetivo espiritual superior, deducible entre las entrel&#237;neas de sus aportaciones: tender a que la memoria nacional se ejercite y conserve en vez de disgregarse y perderse.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Hace unos d&#237;as vino a visitarme y me obsequi&#243; varios de sus m&#225;s recientes trabajos. Uno versa sobre &lt;i&gt;&#8220;Pedro De &#193;ngelis entre nosotros&#8221;&lt;/i&gt; y es una original e iluminadora aproximaci&#243;n al humanista napolitano que tanto interes&#243; tambi&#233;n a &lt;strong&gt;Ferm&#237;n Ch&#225;vez&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Otro se refiere a las huelgas telef&#243;nicas decretadas entre 1883 y 1907, lo cual habla de la sensibilidad y tambi&#233;n del compromiso en materia social de Tesler. No obstante, toma con objetividad y sin prejuicios ideol&#243;gicos a ciertos exponentes del viejo nacionalismo reaccionario como &lt;strong&gt;Gustavo Mart&#237;nez&lt;/strong&gt; Zuvir&#237;a, del que viene reconstruyendo su actuaci&#243;n al frente de la Biblioteca Nacional. Me explica que como Director de ese organismo p&#250;blico la trayectoria del novelista de &lt;i&gt;&#8220;Flor de durazno&#8221;&lt;/i&gt; fue en general constructiva; salvo -le replico- cuando por resoluci&#243;n administrativa cancel&#243; en mayo de 1942 la tarjeta de lector de &lt;strong&gt;Jacobo Fijman&lt;/strong&gt;, hecho que record&#243; el poeta &lt;strong&gt;Santiago Sylvester&lt;/strong&gt; en la revista salte&#241;a &lt;strong&gt;&#8220;Claves&#8221;&lt;/strong&gt; (Nro. 138, junio de 2005), o cuando ten&#237;a a maltraer a su subordinado el fil&#243;logo &lt;strong&gt;Juan B. Selva&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Otro volumen de la cosecha de Tesler que ahora luce en mi biblioteca, el diccionario de &lt;i&gt;&#8220;Autores y Seud&#243;nimos Porte&#241;os&#8221;&lt;/i&gt;, es una voluminosa obra de consulta que muestra de cuerpo entero al historiador capaz de descubrir las verdaderas identidades tras los nombres de ficci&#243;n adoptados por compositores, pol&#237;ticos, pintores, periodistas, escritores, sacerdotes, polic&#237;as, actores, payadores, etc&#233;tera. Centenares de inc&#243;gnitas pues, reveladas por el insomne deshojador y hasta quiz&#225;s desencantador del misterio de aquellos originales disfraces que resultan ser los seud&#243;nimos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Pero son las cuatrocientas cincuenta y cuatro p&#225;ginas de su &lt;i&gt;&#8220;ABC de la droga y el alcohol&#8221;&lt;/i&gt; las que me tienen absorbido al presente. En primer lugar destaco la originalidad de componer un diccionario de t&#233;rminos referidos a esos dos vicios o &#8220;expansiones&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_975 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:300px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/local/cache-vignettes/L300xH417/jpg_Anacreonte-4a9e8.jpg' width='300' height='417' alt=&quot;&quot; style='height:417px;width:300px;' /&gt;&lt;/span&gt;Tambi&#233;n es de tener en cuenta los necesarios v&#237;nculos interdisciplinarios que presupone abordar tales temas, los que aqu&#237; no han sido obviados y por el contrario son explicitados en detalle. V&#237;nculos desde ya con la ciencia folcl&#243;rica, con la lexicograf&#237;a, con la geograf&#237;a, con la bot&#225;nica, con la qu&#237;mica, con la medicina, con el derecho penal, con las disciplinas criminol&#243;gicas y con la cr&#243;nica policial.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;strong&gt;Mario Tesler&lt;/strong&gt; y sus colaboradores en la tarea, &lt;strong&gt;Jorge Labra&#241;a y Germ&#225;n &#193;lvarez&lt;/strong&gt;, no han pretendido agotar los t&#233;rminos del alcohol y la droga, tarea insensata si alguien se la propusiera, pero s&#237; han dado un rotundo puntapi&#233; inicial en la materia, tanto que es de esos que hacen el gol inesperado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Como no pod&#237;a ser menos, se recogen voces y expresiones particularmente comunes en Salta: &lt;i&gt;&#8220;Acullico&#8221;, &#8220;Acuyico de coca&#8221;, &#8220;Coquear&#8221;, &#8220;Coqueo&#8221;&lt;/i&gt;, y muchas m&#225;s; y ya en el pr&#243;logo, entre las fuentes consultadas, se menciona a &lt;strong&gt;Jos&#233; Vicente Sol&#225;&lt;/strong&gt;, autor del &lt;i&gt;&#8220;Diccionario de Regionalismos de Salta&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Es moneda corriente darse a criticar con suficiencia el trabajo ajeno, advertir erratas y anotar omisiones inevitables en cualquier empresa intelectual y m&#225;s si es de envergadura. Aqu&#237; en cambio intuyo que poco debe quedar por agregar, salvo quiz&#225; para el ojo avizor de alg&#250;n s&#250;per-especialista. No obstante, y sin contradecirme de lo dicho, anoto por mi parte la expresi&#243;n &lt;i&gt;&#8220;tomar vino en pelo&#8221;&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;&#8220;a pelo&#8221;&lt;/i&gt;, modo adverbial que escuch&#233; decir a gente de cierta edad, con sentido anal&#243;gico &#8211;deduzco- al de &lt;i&gt;&#8220;montar un caballo en pelo&#8221;&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;&#8220;a pelo&#8221;&lt;/i&gt;, sin montura, o sea hacerlo sin protecci&#243;n o en ayunas para el caso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Como entiendo que la terminolog&#237;a que se recoge tiende a ser la actual, no adjudicar&#233; a distracci&#243;n la ausencia del t&#233;rmino &#8220;Temulento&#8221;, empleado en 1923 por Joaqu&#237;n Castellanos para titular la segunda versi&#243;n del poema que dio a conocer inicialmente en 1887 con la denominaci&#243;n de &lt;i&gt;&#8220;El Borracho&#8221;&lt;/i&gt;. Incluso la voz &#8220;Temulento&#8220; le fue objetada nada menos que por Leopoldo Lugones, alguien de rebuscada expresi&#243;n barroca en ocasiones, como en las p&#225;ginas de &lt;i&gt;&#8220;La Guerra Gaucha&#8221;&lt;/i&gt;. Lo cierto es que Lugones en carta a Castellanos, juzg&#243; la palabra &#8220;Temulento&#8221;, &lt;i&gt;&#8220;erudita, lat&#237;n puro; en suma paral&#237;tica por desuso, debilitada por la sinonimia, cosa de academia, que por ning&#250;n lado se adecua a un poema, tan grandemente popular, en el noble sentido de la palabra&#8221;&lt;/i&gt;. Anotar&#233; que el poema de referencia surgi&#243;, cuenta &lt;strong&gt;Roberto Garc&#237;a Pinto&lt;/strong&gt;, a partir de una charla del autor con &lt;strong&gt;Leandro Alem&lt;/strong&gt;, quien le revel&#243; el triste final del escritor Mat&#237;as Behety, consumido por el alcohol lo mismo que &lt;strong&gt;Edgar Allan Poe&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Otro tanto, o sea su poca o ninguna vigencia en el habla cotidiana de la Argentina, vale para el adjetivo &#8220;Epoto&#8221;, proveniente del lat&#237;n &#8220;epotus&#8221;, como sin&#243;nimo de &#8220;bebido&#8221; o de &#8220;casi ebrio&#8221;; un arca&#237;smo en el que repar&#243; &lt;strong&gt;Carlos Gregorio Romero Sosa&lt;/strong&gt; al analizar la correspondencia cursada por el historiador &lt;strong&gt;Juan Canter&lt;/strong&gt; con &lt;strong&gt;Ricardo Levene&lt;/strong&gt;, a prop&#243;sito de hechos y figuras de la Revoluci&#243;n de Mayo. Fue a solicitud de &lt;strong&gt;C&#233;sar Perdiguero&lt;/strong&gt; que mi padre escribi&#243; una breve noticia informativa al respecto titulada &lt;i&gt;&#8220;Un extra&#241;o arca&#237;smo v&#237;nico&lt;/i&gt;. Apareci&#243; en el n&#250;mero 8 de &lt;strong&gt;&#8220;Anacreonte&#8221;&lt;/strong&gt; (Bolet&#237;n de la Fundaci&#243;n &lt;strong&gt;Carmen Rosa Ulivarri de Etchard&lt;/strong&gt;, correspondiente a octubre-noviembre de 1985) que dirig&#237;a &lt;strong&gt;Jos&#233; R&#237;os&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;******&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;Soy amigo de la Argentina natural, sencilla, cotidiana, popular&#8221;&lt;/i&gt;, se ufanaba al cabo, oponi&#233;ndola a aquella otra &lt;i&gt;&#8220;mal preparada&#8221;&lt;/i&gt;, Gombrowicz. Y ese pa&#237;s, sin poses y en posesi&#243;n de las riendas de su destino, me parece todav&#237;a posible pese a la dirigencia de mala muerte que padecemos, tanto que sigue viva. Lo avizoro reconstruido mediante esfuerzos individuales cumplidos en funci&#243;n colectiva. Briosos esfuerzos como los que d&#237;a a d&#237;a, en archivos y bibliotecas, realiza mi amigo &lt;strong&gt;Mario Tesler&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;ul class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;li&gt;(*) &lt;strong&gt;Carlos Mar&#237;a Romero Sosa&lt;/strong&gt; es abogado, escritor y periodista. &lt;br /&gt;Blog: &lt;a href='http://poeta-entredossiglos.blogspot.com/' class='spip_out' rel='nofollow external'&gt;http://poeta-entredossiglos.blogspo...&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>El primer canciller de Frondizi</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/El-primer-canciller-de-Frondizi.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/El-primer-canciller-de-Frondizi.html</guid>
		<dc:date>2010-02-05T22:01:16Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;El 18 de enero &#250;ltimo muri&#243; &lt;strong&gt;Carlos Alberto Florit&lt;/strong&gt; en la localidad bonaerense de San Isidro donde resid&#237;a, pr&#243;ximo a cumplir 81 a&#241;os.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Actualidad-.html" rel="directory"&gt;Actualidad&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_957 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:150px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Politica_Exterior.jpg' width=&quot;150&quot; height=&quot;211&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;Cuando los medios gr&#225;ficos y los multimedios exhiben la Biblia y el calef&#243;n, de ser posible sexuados, resulta pintoresco que impenitentes entusiastas del golpismo descubran hoy una edad de oro en el gobierno de &lt;strong&gt;Arturo Frondizi&lt;/strong&gt;. El autor de esta nota afirma que no es casual que una figura como la de &lt;strong&gt;Carlos Alberto Florit&lt;/strong&gt; que acompa&#241;&#243; la mejor etapa del gobierno desarrollista de Frondizi, fuera ignorada en su muerte por esos mismos medios y multimedios.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;El drama de Cuba, &#237;ntegramente, con sus aciertos y sus errores tan bien se&#241;alados en la magn&#237;fica Pastoral del Episcopado cubano del 7 de agosto de 1960, est&#225; brindando al continente una ense&#241;anza que el continente no puede desaprovechar. Porque es un hecho clar&#237;simo que las causas del problema de Cuba, con diferencias de matices, se encuentran repetidas a lo largo de toda Am&#233;rica Latina&#8221;&lt;/i&gt;. Estas l&#237;neas fueron escritas por el doctor &lt;strong&gt;Carlos Alberto Florit&lt;/strong&gt;, a poco del triunfo de la Revoluci&#243;n y en fecha contempor&#225;nea a la fallida invasi&#243;n a la isla por parte de grupos anticastristas apoyados y entrenados por la CIA que encabezaba desde 1953 &lt;strong&gt;Allan Dulles&lt;/strong&gt;, su primer director civil.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Poco quedaba en el autor de sus iniciales v&#237;nculos con el nacionalismo clerical y de las pr&#233;dicas del ultramontano sacerdote &lt;strong&gt;Julio Meinvielle&lt;/strong&gt;; aunque si bien estaba lejos del reaccionarismo fascistoide, confrontaba igualmente con el gorilismo revanchista vern&#225;culo de los &#8220;sui generis&#8221; liberales que proscrib&#237;an a las mayor&#237;as populares. Incluso a rengl&#243;n seguido en el libro &lt;i&gt;&#8220;Pol&#237;tica exterior nacional&#8221;&lt;/i&gt;, publicado aqu&#237; a poco de conmemorarse el Sesquicentenario de Mayo, reflexionaba filos&#243;ficamente que Cuba &lt;i&gt;&#8220;nos ha hecho entrar en la historia mundial&#8221;&lt;/i&gt; y ello al sacar a la Am&#233;rica de la extrahistoricidad o prehistoricidad donde la relegara &lt;strong&gt;Hegel&lt;/strong&gt;. Sin embargo lejos de ser Florit un propagandista de Castro, s&#237; era en cambio un analista cr&#237;tico de la realidad latinoamericana y de las ideolog&#237;as r&#237;gidas en disputa. Su preocupaci&#243;n mayor radicaba en el subdesarrollo estructural de la regi&#243;n, que a su juicio, podr&#237;a revertirse con el desarrollismo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Libre de prejuicios y con la suficiente personalidad como para aproximarse al frigerismo cuando no era &lt;i&gt;&#8220;bien&#8221;&lt;/i&gt; (sic) y representaba hasta un riesgo hacerlo, supo extender una visi&#243;n en perspectiva de la problem&#225;tica del hemisferio. Abogado por la Universidad de Buenos Aires y profesor universitario de filosof&#237;a del derecho, hab&#237;a completado su formaci&#243;n acad&#233;mica con un postgrado en filosof&#237;a bajo la direcci&#243;n de Xavier Zubiri en Espa&#241;a; despu&#233;s estudi&#243; fenomenolog&#237;a con Biemel y Whaelens en la Universidad Cat&#243;lica de Louvain (B&#233;lgica) y curs&#243; en Bonn filosof&#237;a de la historia con Ruffner, Litt y Rothaecker.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Asimismo, desmintiendo la tantas veces verificada imposibilidad para la acci&#243;n de los &#8220;ilustrados&#8221;, ide&#243; e impuls&#243; soluciones de cooperaci&#243;n internacional e integraci&#243;n regional desde sus funciones de primer canciller del gobierno del doctor &lt;strong&gt;Arturo Frondizi&lt;/strong&gt; &#8211;a los veintinueve a&#241;os de edad-, cargo que ocup&#243; desde mayo de 1958 hasta mayo de 1959 cuando lo suplant&#243; &lt;strong&gt;Di&#243;genes Taboada. Baste&lt;/strong&gt; con recordar entre los aspectos m&#225;s salientes de su gesti&#243;n ministerial la declaraci&#243;n de Los Cerrillos, mediante la cual la Argentina y Chile decidieron encarar los problemas lim&#237;trofes pendientes apelando a las soluciones arbitrales.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ello independientemente a que la fotograf&#237;a suya que dio la vuelta al mundo es aquella en la que se lo ve en la Costanera porte&#241;a junto a &lt;strong&gt;Fidel Castro&lt;/strong&gt;, durante la visita al pa&#237;s que inici&#243; el l&#237;der cubano el 1ro. de mayo de 1959, cuando tambi&#233;n fue a cenar a &lt;i&gt;&#8220;La Caba&#241;a&#8221;&lt;/i&gt;, en la avenida Entre R&#237;os y Belgrano, en compa&#241;&#237;a de un funcionario de la Canciller&#237;a y despu&#233;s embajador: el escritor y periodista &lt;i&gt;Albino G&#243;mez&lt;/i&gt;, exhaustivo relator de los detalles de esa gira.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; El 18 de enero &#250;ltimo muri&#243; &lt;strong&gt;Carlos Alberto Florit&lt;/strong&gt; en la localidad bonaerense de San Isidro donde resid&#237;a, pr&#243;ximo a cumplir 81 a&#241;os y luego de una existencia signada desde el comienzo por cierta condici&#243;n de universalidad y nunca de extranjer&#237;a: naci&#243; en G&#233;nova (Italia) mientras su padre, Capit&#225;n de Fragata, cumpl&#237;a una misi&#243;n oficial. Una vida que al intelectual que hab&#237;a en &#233;l y m&#225;s a&#250;n al hombre imbuido de kantiana &#8220;buena voluntad&#8221;, le depar&#243; participar, destacarse y desenga&#241;arse (quiz&#225;s) de la pol&#237;tica activa, un ejercicio que por de pronto abandon&#243; sin renunciar a ning&#250;n compromiso c&#237;vico y m&#225;s bien para no tener que resignar ning&#250;n principio en aras del pragmatismo oportunista.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Muchos de sus ensayos que revisten a la vez el car&#225;cter de verdaderos testimonios -publicados en su momento en la revista &lt;i&gt;&#8220;Argentina en marcha&#8221;&lt;/i&gt;, que orientaba, y en otros medios-, retratan vivamente una &#233;poca signada por la Guerra Fr&#237;a y un orden mundial agotado al presente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Otros, revelan las aspiraciones de quien, por ejemplo, intuy&#243; posibilidades de despegue econ&#243;mico regional a trav&#233;s del accionar del Comit&#233; de los 21 que presidi&#243; en 1959, aquel marco de cooperaci&#243;n proyectado por el mandatario de Brasil &lt;i&gt;Juscelino Kubitschek&lt;/i&gt;, antecedente de la Alianza para el Progreso. Varios escritos destacan su juicio positivo y sobre todo la aspiraci&#243;n de hacer posible la distensi&#243;n promovida por Kennedy con quien intercambi&#243; correspondencia. En tanto que algunas p&#225;ginas dan cuenta de que se solidariz&#243; con los procesos de descolonizaci&#243;n en el Tercer Mundo y que lament&#243; la entronizaci&#243;n de satrap&#237;as en muchos nuevos Estados. Efectu&#243; toda esta tarea intelectual al calor de los conflictos, con constructivo esp&#237;ritu de hallarles v&#237;as de soluci&#243;n racional, sin mancillar el principio de la libre determinaci&#243;n de los pueblos. Florit atendi&#243; a los desaf&#237;os tecnol&#243;gicos y a su marco jur&#237;dico y cuando en los comienzos del gobierno de &lt;strong&gt;Ra&#250;l Alfons&#237;n&lt;/strong&gt; no vio modificarse en forma sustancial la pol&#237;tica nuclear de los militares que creaba suspicacias de belicismo, auspici&#243; desde el diario &lt;i&gt;La Ley&lt;/i&gt; (T. 1985-A, secci&#243;n doctrina) la &#8220;pacificaci&#243;n&#8221; de la misma haci&#233;ndola confiable para la comunidad internacional.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Entre otros aciertos de diagn&#243;stico suyos y no ya s&#243;lo en el plano de la pol&#237;tica exterior de su especialidad, fue anticipar en 1963 la vecindad de algo as&#237; como una &#8220;guerra sucia&#8221; en el pa&#237;s. Por de pronto en el volumen &lt;i&gt;&#8220;Las fuerzas armadas y la guerra psicol&#243;gica&#8221;&lt;/i&gt; publicado ese a&#241;o, infiri&#243; de un p&#225;rrafo del libro &lt;i&gt;&#8220;Guerra revolucionaria comunista&#8221;&lt;/i&gt; del general Osiris Villegas que (el autor) &lt;i&gt;&#8230;&#8220;no ver&#237;a del todo mal que hoy, en 1963, se constituyera en la argentina un tribunal de la Inquisici&#243;n y se movilizara a todos nuestros oficiales a una Cruzada rediviva&#8221;&lt;/i&gt;. Observar&#233; -contin&#250;a- &lt;i&gt;que la noci&#243;n de &#8220;Cruzada&#8221; ofrece a los noveles cruzados una seguridad y una certeza en la acci&#243;n, absolutas.&#8221;&lt;/i&gt; Faltaba decir &#8220;impunidad&#8221;, pero habr&#237;a que haber sido en extremo adivino para ello.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Quede para los actuales solapados defensores de la represi&#243;n ilegal con el reflotado argumento de los dos demonios, de la pretendida inconstitucionalidad de la anulaci&#243;n legislativa del indulto menemista o de cualquiera otra chicana, la l&#250;cida deducci&#243;n de Florit: &lt;i&gt;&#8220;Agarrar a &lt;strong&gt;Mao-Tse-Tung&lt;/strong&gt; y ponerlo al rev&#233;s, puede conducir a cualquier cosa, como por ejemplo convertir a la fuerza armada en un ej&#233;rcito de ocupaci&#243;n que se dedica a mantener, a sangre y fuego, una determinada estructura pol&#237;tica y social&#8221;&lt;/i&gt;. Ni que se hubiera representado los cr&#237;menes del Proceso cometidos para posibilitar la pol&#237;tica econ&#243;mica de endeudamiento, vaciamiento y desindustrializaci&#243;n llevada a cabo por &lt;strong&gt;Jos&#233; Alfredo Mart&#237;nez de Hoz&lt;/strong&gt; y su equipo de &lt;i&gt;&#8220;Chicago Boys&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Si conviene rastrear las causas de toda situaci&#243;n f&#225;ctica y si es evidente que la Argentina, la &lt;i&gt;&#8220;regi&#243;n de la aurora&#8221;&lt;/i&gt; cantada por &lt;strong&gt;Rub&#233;n Dar&#237;o&lt;/strong&gt; para el Centenario, ha ido perdiendo influencia en el contexto mundial, su aislamiento y desprestigio mayor se debieron, precisamente, a las violaciones de los derechos humanos llevados a cabo por el Estado terrorista que por cierto (convirti&#243;) &lt;i&gt;&#8220;a la fuerza armada en un ej&#233;rcito de ocupaci&#243;n&#8221;&lt;/i&gt; y a la Guerra de las Malvinas, conflicto producido por una alocada decisi&#243;n que critic&#243; Florit sin sumarse a la ola triunfalista del momento. Aunque tambi&#233;n resulta incomprensible que pese al largo cuarto de siglo de reconstrucci&#243;n democr&#225;tica, no se haya logrado a&#250;n devolverle al pa&#237;s la plena consideraci&#243;n que tuvo otrora. Sin embargo d&#233;cadas atr&#225;s -en 1960- resultaba atinada y nada patriotera la siguiente propuesta del ex canciller en sinton&#237;a con su pr&#233;dica, compartida con el presidente Frondizi, sobre que era imperioso evitar el aislamiento de Cuba del sistema interamericano: &lt;i&gt;&#8220;Nuestro pa&#237;s debi&#243; y debe ser el &#225;rbitro natural en el conflicto de Cuba, tanto por su prestigio en Latinoam&#233;rica, como por su propia ubicaci&#243;n pol&#237;tico-econ&#243;mica, alejada del juego de intereses que se debaten en Centroam&#233;rica&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; En 1979, para entender la vertebraci&#243;n de la Argentina moderna que -a su juicio- &lt;i&gt;&#8220;con el General Roca y sus amigos del Partido Autonomista Nacional &#8221; culmin&#243; &#8220;un complejo proceso fundacional de nuestra nacionalidad al ejecutar una estrategia de crecimiento econ&#243;mico y seguridad territorial&#8221;&lt;/i&gt;, escribi&#243; y dio a conocer el libro &lt;i&gt;&#8220;El roquismo&#8221;&lt;/i&gt; original y pol&#233;mico por cierto; porque frente a los panegiristas del liberalismo econ&#243;mico -y de la resultante adscripci&#243;n del pa&#237;s a la Divisi&#243;n Internacional del Trabajo- del dos veces presidente, plante&#243; el autor la duda sobre que ese librecambismo haya representado una de las limitaciones de Roca y hasta que tal vez -aunque reconoc&#237;a &#8220;superflua&#8221; o devenida abstracta la menci&#243;n- la prosperidad exhibida por la Argentina del Centenario se produjo a pesar de aquellas ideolog&#237;as y no por causa de ellas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por tradici&#243;n familiar -era hijo de un pundonoroso oficial superior de la Armada y sobrino carnal de un general sanmartiniano-, por formaci&#243;n cultural de humanista cat&#243;lico, por bien entendido tomismo capaz de dar fe con Maritain de que la ense&#241;anza del Doctor Ang&#233;lico &lt;i&gt;&#8220;no est&#225; ni a derecha ni a izquierda&#8221;&lt;/i&gt;, y por innegable vocaci&#243;n patri&#243;tica, daba Florit prioridad a la Pol&#237;tica, ciencia y arte del bien com&#250;n por encima de la tecnocr&#225;tica macroeconom&#237;a. En consecuencia, el mayor m&#233;rito que hall&#243; en el roquismo, y esto en desacuerdo con el parecer de los que vemos en aquel r&#233;gimen la instauraci&#243;n de una oligarqu&#237;a -m&#225;s all&#225; de ciertos elementos progresistas innegables- y la consolidaci&#243;n territorial a costa de un genocidio, fue la nacionalizaci&#243;n de la pol&#237;tica y la concomitante creaci&#243;n de la &lt;i&gt;&#8220;estructura de un poder pol&#237;tico en funci&#243;n de la Naci&#243;n&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Interpretaciones hist&#243;ricas aparte, mal pod&#237;a pensar en peque&#241;o y subordinar la cuesti&#243;n nacional a los intereses de los grupos de poder de ayer y de siempre, quien en 1981 renunci&#243; al cargo de consejero del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), por considerar que el organismo -escrib&#237;a entonces a su presidente Carlos Manuel Mu&#241;iz- &lt;i&gt;&#8220;tiende a convertirse en una plataforma de relaciones publicas para un sector de ex funcionarios de ideolog&#237;a liberal&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Cuando los medios gr&#225;ficos y los multimedios exhiben la Biblia y el calef&#243;n, de ser posible sexuados, resulta pintoresco que impenitentes entusiastas del golpismo descubran hoy una edad de oro en el gobierno de &lt;strong&gt;Arturo Frondizi&lt;/strong&gt;. Pintoresco e hip&#243;crita porque no suelen caracterizarse por su conversi&#243;n a la democracia y en el fondo, cabe sospechar que con lo que simpatizan ser&#225; con el -lamentable- &#250;ltimo Frondizi embaucado por carapintadas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No es casual entonces que una figura como la de &lt;strong&gt;Carlos Alberto Florit&lt;/strong&gt; que acompa&#241;&#243; la mejor etapa del gobierno desarrollista y no su Plan Conintes, ni la anulaci&#243;n de los comicios en los que venci&#243; el peronista &lt;strong&gt;Andr&#233;s Framini&lt;/strong&gt;, fuera ignorada en su muerte por esos mismos medios y multimedios.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Previo al punto final quiero decir que en lo personal me convocan al recuerdo de Carlos Alberto, m&#225;s que los v&#237;nculos de parentesco &#8211;&#233;ramos primos segundos-, la memoria de nuestros di&#225;logos y hasta las gratitudes que le debo. Entre estas &#250;ltimas hay una que me brinda tambi&#233;n satisfacci&#243;n espiritual: en alguna carta suya elogi&#243; el fondo de &#8220;socialismo cristiano&#8221; -son sus t&#233;rminos- presente en cierto libro de mi autor&#237;a. Toda una definici&#243;n del polit&#243;logo, &lt;i&gt;&#8220;con quien tanto quer&#237;a&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Militancias y utop&#237;a restrospectiva</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Militancias-y-utopia.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Militancias-y-utopia.html</guid>
		<dc:date>2010-01-12T01:46:51Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;Las presuntas burgues&#237;as cultas son incapaces de marcar pautas culturales a nadie.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Cultura-.html" rel="directory"&gt;Cultura&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;dl class='spip_document_946 spip_documents spip_documents_center'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Sandro_1.jpg' width='350' height='194' alt='JPEG - 58 KB' /&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:350px;'&gt;&lt;strong&gt;Roberto S&#225;nchez&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;Hubo una &#233;poca en que quer&#237;amos cambiar el mundo de ra&#237;z; s&#243;lo que en perspectiva hist&#243;rica y lejos de tirar la toalla, habr&#225; que convenir que no todo era malo entonces y que ciertas cuestiones escapaban a la noci&#243;n de &lt;i&gt;&#8220;superestructura&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;A siete d&#237;as de su muerte&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;As&#237; buena parte de nuestra politizada generaci&#243;n, tuvo que dar su brazo a torcer y valorar la literatura de &lt;strong&gt;Borges&lt;/strong&gt;. Reconoci&#243; -aunque sea pol&#237;ticamente incorrecto formularlo- que la de Lanusse, sin olvidar por supuesto Trelew, obra de la Armada, fue una &#8220;dictablanda&#8221; en comparaci&#243;n con los horrores del Proceso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Contabiliz&#243; en la Iglesia Cat&#243;lica &#8220;aggiornada&#8221; por el Concilio Vaticano Segundo m&#225;s &#225;nimo de cambio que en la actualidad. Acept&#243; que la extendida violencia delictiva es un nuevo flagelo y, ahora mismo, pudo concluir celebrando que antes se escribieran y se cantaran p&#225;ginas sentimentales dignas de ser escuchadas, pese a no asentarse sobre el compromiso sartreano, no impactar con im&#225;genes nerudianas y en el plano musical carecer de otro m&#233;rito que el de la melod&#237;a pegadiza.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;P&#225;ginas como por ejemplo las de &lt;strong&gt;Sandro&lt;/strong&gt;, que m&#225;s de uno sino descubri&#243;, al menos revaloriz&#243; en estos d&#237;as con cierta culpa por no haberlo hecho antes. Por cierto que entonces, justo cuando algunos j&#243;venes quer&#237;amos cambiar el mundo de ra&#237;z, sea haciendo servicio social o trabajo de base en las villas de emergencia, era com&#250;n tener en menos a ese muchacho de Puente Alsina. Visto a la distancia resulta evidente que se impon&#237;a clasificar y distinguir todo con trazos gruesos, de acuerdo con la forma m&#225;s grosera de la simplificaci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En ese contexto ingenuo y sectario a la vez, el mundo villero daba para alambicados estudios sociol&#243;gicos y para ejercitar mejor la rebeld&#237;a rom&#225;ntica que los tics al fin barriales de un rockero nativo y de sus fans de las clases medias bajas, que para dificultar m&#225;s la observaci&#243;n intelectual, tend&#237;an a entremezclarse con otros estamentos sociales. No hay que olvidar que el Buenos Aires con empedrados de hace cuatro d&#233;cadas y a&#250;n algo despu&#233;s, era todav&#237;a bastante integrador y permit&#237;a cierta movilidad social; aparte de que los pobres urbanos y suburbanos sol&#237;an no estar bajo la l&#237;nea de pobreza.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Eran trabajadores y casi no desocupados, obreros y artesanos que sin abandonar sus costumbres y gustos que a m&#225;s de uno le sonaban chillones, &#8220;mersas de campeonato&#8221; y propios de la &#8220;clase D&#8221; seg&#250;n las incisivas clasificaciones de &lt;strong&gt;Juan Carlos Colombres, Landr&#250;&lt;/strong&gt;, en las revistas &lt;strong&gt;T&#237;a Vicenta, Mar&#237;a Bel&#233;n y Gente&lt;/strong&gt;, de un modo u otro interactuaban con el resto de los habitantes de las ciudades, donde nadie llegaba con nocturnidad para recoger cartones como hoy en d&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se le ha dado exclusiva connotaci&#243;n pol&#237;tica, en general peyorativa, al t&#233;rmino &#8220;setentismo&#8221;. Pero fuimos testigos reci&#233;n de otro fen&#243;meno, en rigor &#8220;setentista&#8221;, y en los hechos m&#225;s influyente e irradiante de consignas -pues lleg&#243; a trasmitir su antorcha emotiva y est&#233;tica a nuevas generaciones- que el ideol&#243;gicamente unidimensional de anta&#241;o: el &#8220;setentismo&#8221; que irrumpi&#243; con motivo del fallecimiento del &#237;dolo, en calificaci&#243;n por de pronto atendible en el plano cronol&#243;gico debido a la edad promedio de sus integrantes m&#225;s numerosos, en general en la franja que va de alrededor de los cuarenta y pico largos a los sesenta y pico y setenta a&#241;os.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Si bien a partir de la noticia del deceso, el duelo se extendi&#243; a otras generaciones m&#225;s j&#243;venes, la avanzada la dieron quienes en mayor medida lloraron a Sandro; los que concurrieron en masa a su velatorio en el Sal&#243;n de los Pasos Perdidos del Congreso y a su entierro en el bonaerense cementerio privado Gloriam de Burzaco.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero asimismo se encendi&#243; en el ambiente una chispa de Utop&#237;a retrospectiva, forjada en la idealizaci&#243;n de un pasado quiz&#225;s ilusorio como el apreciado por Borges en su poema &#8220;Fundaci&#243;n M&#237;tica de Buenos Aires&#8221;, o cuando menos ilusionado. Y all&#237;, los que para poder despedir al cantor permanecieron bajo un calor de 35 grados y despu&#233;s afrontaron una tormenta, demostraron una actitud de sacrificio y una consecuencia nada com&#250;n cuando dominan la comodidad y el oportunismo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una conducta si se quiere de corte militante; aunque ni por asomo le atribuir&#237;a nadie tono contestatario o beligerante, pese a que los sentimientos en versi&#243;n gratuita corrieron en sentido opuesto a la b&#250;squeda del r&#233;dito y a la compulsi&#243;n tan argentina de &#8220;morder&#8221; en cualquier plato.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por su parte, Roberto S&#225;nchez, un int&#233;rprete que no cay&#243; en la tentaci&#243;n de improvisarse pol&#237;tico, tampoco pudo evitar que lo marcaran algunos signos de su tiempo. Sin jugarla de rebelde, de entrada no m&#225;s pate&#243; el tablero de los bien pensantes reivindic&#225;ndose &#8220;Gitano&#8221;, una inmigraci&#243;n poco &#8220;paqueta&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sus devotos lo apellidaron &#8220;de Am&#233;rica&#8221; y &#233;l mismo se neg&#243; a intentar un casi seguro &#233;xito en Europa, como si a su modo subrayara con Mario Benedetti que &#8220;el Sur tambi&#233;n existe&#8221;. Despu&#233;s no fue ni pretendi&#243; anotarse entre los artistas de la di&#225;spora, pero vivi&#243; y persever&#243; en el exilio interior tras el pared&#243;n de su casa de Banfield.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Su popularidad, mala palabra para las clases medias que creen diferenciarla del empe&#241;oso y tilingo &#8220;figurar&#8221; de varios de sus miembros, lo confin&#243; por d&#233;cadas a ser un p&#243;ster en el cuarto de las mucamas, mientras que el Che Guevara era banalizado y comercializado hasta el sacrilegio en las remeras de las chicas de Barrio Norte.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;As&#237; las cosas &lt;strong&gt;Roberto S&#225;nchez&lt;/strong&gt; y su personaje &lt;strong&gt;Sandro&lt;/strong&gt;, alcanzaron al cabo el reconocimiento general. Les lleg&#243; a ambos a trav&#233;s de los vasos comunicantes de la sostenida discreci&#243;n, la sinceridad, la entereza y profesionalismo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y tron&#243; ese aplauso casi un&#225;nime cuando se aceptaba ya que los modales refinados del hombre no eran poses para el marketing del artista, que su elegancia no estaba endomingada y que su decir, inteligente, bien intencionado y elocuente, mal pod&#237;a ser dictado por apuntadores o formadores de imagen.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pueden haber sospechado incluso algunos analistas de la sociolog&#237;a y la psicolog&#237;a de masas, que &lt;strong&gt;Roberto S&#225;nchez&lt;/strong&gt;, dign&#237;simo en su larga enfermedad, irreprochable en su conducta c&#237;vica, portador de un se&#241;orial aspecto de gal&#225;n maduro y hasta recipiendario de distinciones oficiales como la que le tribut&#243; el Senado de la Naci&#243;n al concederle el premio &lt;strong&gt;Domingo Faustino Sarmiento&lt;/strong&gt;, le hab&#237;a ganado por fin al ululante Sandro, con lo cual -prejuzgar&#237;an- &#233;ste habr&#237;a ido perdiendo adhesi&#243;n entre su antiguo p&#250;blico, ajeno y francamente desinteresado por esas otras cualidades de su personalidad. Sucedi&#243; en cambio al rev&#233;s, en otra demostraci&#243;n -el tango fue quiz&#225;s la primera- de que las presuntas burgues&#237;as cultas son incapaces de marcar pautas culturales a nadie.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Aunque habr&#225; que dilucidar si el ser humano proyect&#243; al artista a la consideraci&#243;n nacional o viceversa, la verdad es que fueron sus seguidores de anta&#241;o y de siempre, los que ven&#237;an escuch&#225;ndolo desde los a&#241;os sesenta y setenta del siglo XX, quienes con su respetuoso cari&#241;o por el Sandro final y ya no con el histerismo mostrado en sus multitudinarios recitales, convidaron al pa&#237;s todo a saborear sus interpretaciones.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y en esa mesa tendida y solidariamente extendida por ellos, con el fondo melanc&#243;lico de las primeras y ya cl&#225;sicas canciones de amor del &#237;dolo, pudimos imaginar los menos conocedores de su repertorio que -tal vez- el mundo no era del todo malo cuando quer&#237;amos cambiarlo de ra&#237;z. &#191;Una Utop&#237;a retrospectiva&#8230;?&lt;/p&gt; &lt;ul class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Carlos Mar&#237;a Romero Sosa&lt;/strong&gt;
&lt;br /&gt;Abogado y Periodista.
&lt;br /&gt;Especial para &lt;strong&gt;Calchaquimix y Salta Libre&lt;/strong&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Ancestros salte&#241;os de una poeta</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Ancestros-saltenos-de-una-poeta.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Ancestros-saltenos-de-una-poeta.html</guid>
		<dc:date>2009-12-21T04:29:46Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;Aunque porte&#241;a por nacimiento eran reconocibles en su personalidad y en sus modales la hidalgu&#237;a provinciana heredada.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Mujeres-de-siempre-.html" rel="directory"&gt;Mujeres de siempre&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_930 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:200px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Silvia_Ovejero_Libro.jpg' width=&quot;200&quot; height=&quot;222&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;Silvia sol&#237;a evocar, asimismo, a su bisabuelo &lt;strong&gt;Sixto Ovejero&lt;/strong&gt;, tambi&#233;n gobernador de Salta desde 1867 a 1869; y acercando el tiempo de los afectos hablaba de su bien le&#237;do pariente juje&#241;o &lt;strong&gt;Daniel Ovejero&lt;/strong&gt;, abogado, profesor universitario de Derecho Civil y cuentista, autor entre otras obras de &#8220;El terru&#241;o&#8221; y cu&#241;ado de Juan Carlos D&#225;valos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En una residencia de la calle Juncal a la altura del 1200, de la que su moradora tom&#243; posesi&#243;n definitiva en un soneto: &#8220;Yo estoy aqu&#237; y aqu&#237; me morir&#233;&#8221;. All&#237; precisamente, a pasos de las Cinco Esquinas, un tradicional encuentro de calles donde es posible recuperarse de los apuros del Centro si uno se enfrasca en la lectura del poema de Borges &#8220;Barrio Norte&#8221;, escrito en una placa colocada al comienzo de la Avenida Quintana, &lt;strong&gt;Silvia Ovejero&lt;/strong&gt;, poeta, abogada, diplom&#225;tica, sol&#237;a recordar con unci&#243;n a su padre, el jurista y magistrado &lt;strong&gt;David V&#237;ctor Ovejero&lt;/strong&gt;; a su madre, la actriz cinematogr&#225;fica natural de la provincia de C&#243;rdoba &lt;strong&gt;Tulia Ciampoli&lt;/strong&gt;; a su abuelo paterno, &lt;strong&gt;David Ovejero Zerda&lt;/strong&gt;, gobernador constitucional de Salta entre 1904 y 1906, a&#241;o en que renunci&#243; para ocupar una banca en el Senado de la Naci&#243;n; alguien que adem&#225;s fue un pr&#243;spero empresario que hizo edificar en sociedad con &lt;strong&gt;Alberto San Miguel&lt;/strong&gt; la Galer&#237;a G&#252;emes inaugurada en 1915, una construcci&#243;n de estilo ecl&#233;ctico modernista que con sus 87 metros fue por a&#241;os el edificio m&#225;s alto de Buenos Aires.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Tiempo de afectos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Silvia sol&#237;a evocar, asimismo, a su bisabuelo &lt;strong&gt;Sixto Ovejero&lt;/strong&gt;, tambi&#233;n gobernador de Salta desde 1867 a 1869; y acercando el tiempo de los afectos hablaba de su bien le&#237;do pariente juje&#241;o &lt;strong&gt;Daniel Ovejero&lt;/strong&gt;, abogado, profesor universitario de Derecho Civil y cuentista, autor entre otras obras de &lt;strong&gt;&#8220;El terru&#241;o&#8221;&lt;/strong&gt; y cu&#241;ado de &lt;strong&gt;Juan Carlos D&#225;valos&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Aunque porte&#241;a por nacimiento eran reconocibles en su personalidad y en sus modales la hidalgu&#237;a provinciana heredada. Evidenciaba esa tradici&#243;n en el trato amable y delicado, en una cultura no s&#243;lo libresca, en el innato refinamiento y el talento para crear el clima m&#225;gico de las tertulias y encender y sostener la llama amena del di&#225;logo porque ella nunca monologaba distante.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sin embargo se la escuchaba con creciente inter&#233;s y su palabra ingeniosa y amena era digna de ganar ecos, m&#225;s que entre paredes de ladrillos huecos de una propiedad horizontal, en aquellas se&#241;oriales galer&#237;as de adobe con arcadas que parecen copiar el lomo de las serran&#237;as.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esta mujer con un extenso desempe&#241;o en embajadas y consulados del Viejo y el Nuevo Mundo como que cumpli&#243; funciones plenipotenciarias en Austria, Uruguay, Chile, Puerto Rico, Colombia y Rumania, era una localista universal, valga el ox&#237;moron. Vivi&#243; bajo el sino de a&#241;orar terru&#241;os y anduvo por los caminos del mundo, dispuesta a hacer cabecera de playa aprovechando cualquier distracci&#243;n de la distancia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Su primer poemario&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No por nada titulo &#8220;Itaca&#8221; a su primer poemario de 1974, nombre que suena a imagen y casi alegor&#237;a de un regreso a todo lo posible y sin duda a lo m&#225;s sentido e &#237;ntimo de su biograf&#237;a: a su ciudad cantada hasta el final; a la ni&#241;ez, esa &#250;nica patria del ser humano; a las ilusiones primeras y a los afectos definitivos. Claro est&#225; que debido a la caracter&#237;stica de su profesi&#243;n de diplom&#225;tica fue el suyo un regreso lento, &lt;i&gt;&#8220;pleno de aventuras, pleno de conocimientos&#8221;&lt;/i&gt;, tal como lo aconsej&#243; &lt;strong&gt;Konstantino Kavafis&lt;/strong&gt; en su poema escrito en 1911 que no casualmente tambi&#233;n se llama &#8220;Itaca&#8221; y que nuestra escritora admiraba y recitaba.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En el segundo libro publicado en 1988, Silvia Ovejero suplant&#243; en algo la nostalgia y la ansiedad del retorno por el asombro y el desaf&#237;o juvenil de descubrir la novedad cotidiana de los dones -su hijo &lt;strong&gt;David Lafuente Ovejero&lt;/strong&gt;, en primer t&#233;rmino- que a manos llenas se le ofrec&#237;an aqu&#237; y all&#225;, &lt;i&gt;&#8220;Bajo este sol&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero es en &#8220;&#218;ltimo tren a Galilea&#8221; (1995) donde su lirismo alcanz&#243; quiz&#225; la madurez expresiva, donde las formas m&#233;tricas como el soneto y el sugerente haiku se le rindieron con docilidad, donde el exotismo &#8211;nunca el esnobismo- dio paso a la vivencia emp&#225;tica de otros paisajes principalmente espirituales, religiosos y hasta asc&#233;ticos en tr&#225;nsito por momentos al misticismo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;No pesan soledades&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Aqu&#237; ya no hay lejan&#237;as sino integraciones; no pesan soledades, resuenan encuentros en el interior del alma que es donde habita la verdad, como ense&#241;a San Agust&#237;n: &lt;i&gt;&#8220;S&#243;lo vivo si en m&#237; Tu te reflejas/ y tu Amor y tu Paz conmigo dejas&#8221;&lt;/i&gt;. Tampoco hay horror de laberintos y s&#237; una b&#250;squeda esperanzada de la Buena Noticia del Evangelio: &#8220;&lt;i&gt;Me mostrar&#225;s la senda de la vida&#8221;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y mucho Amen, porque la obra o gran parte de ella corresponde a una oraci&#243;n cristiana que sin proselitismo cristianiza, no con apelaci&#243;n a ning&#250;n temor y temblor de ra&#237;z kierkeguiana sino con dulzura franciscana, al participar las composiciones de una inspiraci&#243;n signada por la luz de la Gracia: &lt;i&gt;&#8220;Mantenme firme en la palabra: VIDA/ y en el refugio del amor constante.&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#191;Y porqu&#233; entonces eso de &lt;i&gt;&#8220;&#218;ltimo tren a Galilea?&lt;/i&gt; Nunca se lo pregunt&#233; a la autora, pero puedo afirmar que no habr&#225; sido por despedirse de la Tierra Santa en tren de turista &#225;vido de tocar e irse, d&#225;ndole al t&#233;rmino &#8220;tren&#8221; la tercera acepci&#243;n que marca el Diccionario de la Real Academia: &#8220;ostentaci&#243;n o pompa en lo perteneciente a la persona o cosa&#8221;. No en ese tren &#8211;repito- y en cambio, por voluntad o experiencia de confortado &#8211;y no confortable- peregrinaje, en vag&#243;n expreso hacia lo esencial y sin retorno a ninguna pompa del mundo enemigo del alma.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Datos geneal&#243;gicos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La conoc&#237; en el Palacio San Mart&#237;n una tarde de enero de 1998, en un &#225;mbito muy poco burocr&#225;tico y al que identifiqu&#233; m&#225;s propicio para la literatura que para las memorias diplom&#225;ticas y los chismes superficiales del mundo de las embajadas que describi&#243; &lt;strong&gt;Roger Peyrefitte&lt;/strong&gt;: el Consejo de Embajadores de la Canciller&#237;a, organismo que despu&#233;s me enter&#233; era algo as&#237; como un cementerio de elefantes durante el menemismo y un dep&#243;sito de funcionarios &#8220;in partibus infidelium&#8221;, por poco funcionales al poder pol&#237;tico.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Salvaban los papeles formales y creaban aquel ambiente simp&#225;tico y particular&#237;simo, el presidente del Consejo: Embajador &lt;strong&gt;Francisco Jos&#233; Figuerola&lt;/strong&gt;, un escritor cervantino y hombre de actitudes quijotescas al par que gran orador y autor de varios libros de poemas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Tom&#225;s Alva Negri&lt;/strong&gt;, poeta, narrador, cr&#237;tico de arte, erudito lugoniano, bibli&#243;filo consumado y amigo inolvidable. Y por cierto la propia Silvia, quien luego de presentarnos aquel d&#237;a el Ministro Negri, comenz&#243; a recordar conmigo escritores salte&#241;os y a dispararme datos geneal&#243;gicos sobre su familia y la m&#237;a entre las que hallaba entronques, creo que por la rama de los &lt;strong&gt;Gonz&#225;lez de Saravia&lt;/strong&gt;. Por de pronto mencion&#243; entonces a las matronas salte&#241;as del siglo XIX &lt;strong&gt;Manuela Gonz&#225;lez de Todd&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Florencia Gonz&#225;lez de Ovejero&lt;/strong&gt;, ambas vinculadas por lazos de sangre y especial afecto a mis antepasados &lt;strong&gt;Gregorio Romero Gonz&#225;lez&lt;/strong&gt; y Ces&#225;rea de la Corte de Romero.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;No contaba con su muerte&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde entonces continuamos el di&#225;logo, ahora reparo que moroso. Como siempre ocurre con los seres que queremos, no contaba con su muerte ocurrida el ultimo 20 de noviembre y m&#225;s bien apostaba a que continuar&#237;a gan&#225;ndole a la enfermedad que la aquejaba desde hac&#237;a ocho a&#241;os. Supe que ten&#237;a en mente hasta el final publicar otro libro de poemas, un proyecto capaz de animarla y sostenerla entre agresivas quimioterapias.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Siempre ten&#237;amos por delante una visita y nos impon&#237;amos la puntual llamada telef&#243;nica, para mutuamente ponernos al tanto sobre el mundillo cultural y sus ol&#237;mpicos protagonistas locales. No todo puede ser profundidad, seriedad y tensi&#243;n ante el absoluto; sospecho que Silvia, al distraerse con noticias sociales y cuestiones carentes de intensidad dram&#225;tica, trataba de aventar temores sobre su futuro y quer&#237;a alejar de s&#237; el gusto amargo de las injusticias, arbitrariedades y postergaciones sufridas en las postrimer&#237;as de su carrera diplom&#225;tica. Nada menos que configuradas &lt;i&gt;&#8220;violencias laborales y de g&#233;nero&#8221;&lt;/i&gt;, seg&#250;n se las caracteriz&#243; en mi presencia &lt;strong&gt;Mar&#237;a Cristina Giuntoli&lt;/strong&gt;, experta en el tema.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;S&#233; que hoy vale la pena pasar revista a cada uno de los recuerdos compartidos con &lt;strong&gt;Silvia Ovejero&lt;/strong&gt; y que me cabe inventariar hasta las m&#237;nimas an&#233;cdotas suyas. Para conmemorarla, que significa memorarla en grande y en plural; porque &lt;i&gt;&#8220;el olvido es la forma m&#225;s pobre del misterio&#8221;&lt;/i&gt;, tal como lo aprend&#237; hace mucho en el poema de Borges &lt;i&gt;&#8220;Barrio Norte&#8221;&lt;/i&gt;, aquella composici&#243;n que rele&#237; trascripta en una placa colocada al comienzo de la Avenida Quintana, justamente un d&#237;a que fui a tomar el t&#233; a su casa.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Al periodismo libre de Salta</title>
		<link>http://www.saltalibre.net/Al-periodismo-libre-de-Salta.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.saltalibre.net/Al-periodismo-libre-de-Salta.html</guid>
		<dc:date>2009-11-28T04:24:21Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Dr. Carlos Mar&#237;a Romero Sosa</dc:creator>



		<description>&lt;p&gt;Cr&#237;ticas formuladas al apresurado &#8220;ukase&#8221; de la autoridad de turno, medida a la que denomin&#233; por mi parte &#8220;deshomenaje hist&#243;rico&#8221;.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.saltalibre.net/-Medios-.html" rel="directory"&gt;Medios&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_909 spip_documents spip_documents_right' style='float:right; width:200px;'&gt;
&lt;img src='http://www.saltalibre.net/IMG/jpg_Prensa.jpg' width=&quot;200&quot; height=&quot;116&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;No se&#241;alo nada novedoso al concluir recalcando con el pensamiento puesto en nuestra d&#233;bil salud c&#237;vica y republicana, sobre la necesidad de consolidar una prensa libre y jugada por causas valederas, incluso como en este caso m&#225;s simb&#243;licas que otra cosa y como tal carentes quiz&#225; de &#8220;gancho&#8221; medi&#225;tico.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Cuando en los primeros meses del a&#241;o en curso la Resoluci&#243;n 41/09, emanada del entonces entrante y pronto saliente Secretario de Cultura escribano &lt;strong&gt;Fern&#225;ndez Esteban&lt;/strong&gt;, despoj&#243; de sus nombres -entre ellos el del historiador y escritor &lt;strong&gt;Carlos Gregorio Romero Sosa&lt;/strong&gt;, mi padre- a tres salas de la Casa de la Cultura salte&#241;a bautizadas durante la antecesora gesti&#243;n de &lt;strong&gt;Gregorio Caro Figueroa&lt;/strong&gt;, objet&#233; y denunci&#233; la medida a trav&#233;s de varias cartas p&#250;blicas dadas a conocer en Salta y en Buenos Aires donde resido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo hice por considerar que semejante acto administrativo, carente a mi entender de fundamento l&#243;gico y jur&#237;dico y de toda motivaci&#243;n clara y coherente, constitu&#237;a una afrenta inmerecida para con notorios representantes de las letras y las ciencias de la Provincia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ahora una disposici&#243;n del actual titular del &#193;rea, doctor &lt;strong&gt;Mariano Ovejero&lt;/strong&gt;, ha reparado aquel agravio gratuito al designar con los nombres de &lt;strong&gt;&#8220;Walter Adet&#8221;, &#8220;N&#233;stor Saavedra&#8221; y &#8220;Carlos Gregorio Romero Sosa&#8221;&lt;/strong&gt; a otras tantas salas de la m&#225;s que centenaria Biblioteca Provincial Victorino de la Plaza, fundada en 1872 por el gobernador &lt;strong&gt;Delf&#237;n Leguizam&#243;n&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ante el feliz ep&#237;logo de la enojosa situaci&#243;n, prueba de que con buena voluntad, ejecutividad y sobre todo esp&#237;ritu constructivo y no de confrontaci&#243;n gratuita, ni tomando muertos representativos como rehenes, se pueden rectificar los dislates pol&#237;ticos o administrativos, considero un deber de conciencia hacer p&#250;blico mi reconocimiento a los medios de prensa locales que recogieron en su momento las muchas cr&#237;ticas -no s&#243;lo m&#237;as, por supuesto- formuladas al apresurado &#8220;ukase&#8221; de la autoridad de turno, medida a la que denomin&#233; por mi parte &#8220;deshomenaje hist&#243;rico&#8221; y que &#8220;indign&#243;&#8221; a la reputada investigadora profesora &lt;strong&gt;Olga Fern&#225;ndez Latour de Botas&lt;/strong&gt;, seg&#250;n el t&#233;rmino empleado en una correspondencia que me dirigi&#243; la Acad&#233;mica de N&#250;mero de Letras y de Historia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No imagino qu&#233; pudiera haber dicho de enterarse el jurista &lt;strong&gt;Carlos Fayt&lt;/strong&gt;, quien en marzo de 2005 me expres&#243; por escrito que compart&#237;a y adher&#237;a al proyecto -hoy archivado en el Consejo Deliberante- de que &#8220;&#8230;no s&#243;lo por sus m&#233;ritos acad&#233;micos sino (por) su calidad humana, (correspond&#237;a que a una calle de la ciudad de Salta se la galardone con el nombre de su padre, &lt;strong&gt;Carlos Gregorio Romero Sosa&lt;/strong&gt;&#8221;.)&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Aunque tambi&#233;n y en sentido contrario a lo arriba anotado, una vez m&#225;s he tenido ocasi&#243;n de comprobar ante la situaci&#243;n referida -en que entend&#237; era mi deber filial, mi obligaci&#243;n moral, mi responsabilidad ciudadana y hasta mi desaf&#237;o intelectual tomar partido y no callarme-, que m&#225;s de un pretendido &#8220;amigo&#8221; se declarara s&#250;bitamente martinfierrista y prefiriera &#8220;desensillar hasta que aclare&#8221;. Son las &#8220;pat&#233;ticas miserabilidades&#8221; de que hablaba &lt;strong&gt;Hip&#243;lito Yrigoyen&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Consecuentemente s&#233; bien que a&#250;n m&#225;s dif&#237;cil que conservar amigos cuando se est&#225; en medio de un conflicto, es encontrar solidaridad en la prensa &#8211;l&#233;ase tener eco en ella-; sobre todo si enfrente se encuentra el poder pol&#237;tico, cualquiera fuese su signo. Y tal, debido a que abundan las empresas period&#237;sticas con espurios compromisos, traducidos en dudosa y escasa vocaci&#243;n informativa, menor empe&#241;o formativo de la comunidad y eso s&#237;: mucho, demasiado y casi &#250;nicamente ciego inter&#233;s cremat&#237;stico.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por eso quiero expresar aqu&#237; mi gratitud a los dignos medios de prensa que como el gr&#225;fico &lt;strong&gt;Nuevo Diario de Salta&lt;/strong&gt; y los portales de noticias &lt;strong&gt;Salta Libre.Net, Calchaquimix, Artes y Cultura, Norte del Bermejo e Iruya. com&lt;/strong&gt;, dieron cabida y hasta se identificaron -por entenderlos justos- con mis reclamos, as&#237; como con los de los familiares, lectores y colegas del poeta &lt;strong&gt;Walter Adet&lt;/strong&gt;, cuya memoria tambi&#233;n fue agraviada por la Resoluci&#243;n 41/09.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Asimismo hago extensivo el reconocimiento a sus editores responsables y directivos que sin temor por perder publicidad oficial, mantuvieron vigente el tema en la opini&#243;n p&#250;blica; un tema que -lo tengo en claro- cobr&#243; estado p&#250;blico nacional a partir de las varias cartas de lectores que suscrib&#237; y de las notas que redact&#233;, en verdad nada condescendientes con el actual gobierno provincial en lo que a aspectos de su gesti&#243;n cultural se refer&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No se&#241;alo nada novedoso al concluir recalcando con el pensamiento puesto en nuestra d&#233;bil salud c&#237;vica y republicana, sobre la necesidad de consolidar una prensa libre y jugada por causas valederas, incluso como en este caso m&#225;s simb&#243;licas que otra cosa y como tal carentes quiz&#225; de &#8220;gancho&#8221; medi&#225;tico. Pero no menos dignas de ventilarse a los cuatro vientos hasta ser reparadas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>



</channel>

</rss>
